Vale la pena Trabajar con una agencia misionera

Resumen

Tenía 19 años cuando escuché el llamado de Dios para servirle en misiones. Un misionero de África predicaba de Isaías 6 y leyó, “Entonces oí la voz de Señor que decía: --¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?” Y yo dije, “Heme aquí. ¡Envíame a mí!”

Fuente
Misiones SIM

Era joven y no sabía cómo ir, afortunadamente mi pastor y los ancianos oraron conmigo y me dieron buen consejo. Su primer consejo fue hacer un viaje de misiones de corto plazo así que pasé el verano de 1979 en Europa con Operación Movilización. Fue una combinación de discipulado, servicio y evangelismo. Volví a casa convencido de que Dios de verdad me había llamado a las misiones.

Pasé los siguientes años en preparación, inclusive estudios universitarios y de seminario, me casé, serví en ministerios dentro mi iglesia, experiencia en trabajo, una pasantía pastoral, y por fin un año de estudio del idioma español antes de que la iglesia me enviara a Bolivia como misionero con SIM.

Cuando Dios me llamó a las misiones, no reveló inmediatamente en dónde, cómo y cuándo. Fue un proceso paso a paso mientras yo esperaba en Él para que guiara mis pasos y provea para mis necesidades. Cuando consideraba las posibilidades me di cuenta que habían muchas buenas organizaciones misioneras. Dios usó unos pastores africanos que estaban de visita en EE.UU. y otros misioneros para guiarme a servir con SIM.  Actualmente en Latinoamérica también hay muchas buenas agencias misioneras.

Según www.comibam.org, ha habido un crecimiento explosivo de misioneros y de organizaciones misioneras en el mundo iberoamericano. En 1987 había 1.600 trabajadores transculturales que servían con 60 agencias misioneras de Latinoamérica, España y Portugal. En veinte años para el 2006, los números aumentaron a 7.989 misioneros que servían con 539 agencias. 

¿Cómo se escoge una organización misionera? ¿Por qué debería una persona llamada a las misiones considerar servicio con una agencia misionera? He aquí unas razones para considerar: 

  1. Solos no podemos hacer el trabajo. El trabajo misionero es difícil y solitario. Hay bendición en el compañerismo de hermanos y hermanas en el ministerio (Eclesiastés 4:10-12)
  2. Podemos aprender de misioneros con experiencia. Cuando llegué a Bolivia, tuve la ventaja del mentoreo por misioneros mayores.
  3. Hay cuidado pastoral y rendición de cuentas.
  4. El trabajo en equipo da más fruto debido a los dones espirituales y habilidades adicionales.
  5. La agencia puede ayudar con la capacitación, logística y manejo del apoyo financiero. 

¿Cómo se escoge una agencia misionera? Considera los siguientes aspectos de la agencia:

  • ¿Cuál es su reputación y trayectoria?
  • ¿Estás de acuerdo con su visión y declaración de propósito?
  • ¿Cuál es su declaración de fe y valores centrales?
  • ¿Cuáles son sus ministerios y lugares donde trabaja?
  • ¿Cómo está organizada y administrada?
  • ¿Rinden cuentas en el manejo de los fondos misioneros y las donaciones?  ¿Publican sus estados financieros?  ¿Hacen auditorías?  ¿Pueden enviar las donaciones al misionero?
  • ¿Cómo se relacionan con las iglesias enviadoras y otras agencias misioneras?
  • ¿Es una organización y equipo donde puedes utilizar tus dones, talentos, y habilidades?
  • ¿Es una familia que va a aceptarte y recibirte?
  • ¿Es una organización de oración que depende al Señor por la fe? 

Busca el consejo de tu pastor y los ancianos. Habla con misioneros experimentados o agencias misioneras en su país. 

Por Douglas Christensen, SIM

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