Repensando nuestra capacitación misionera

Repensando nuestra capacitación misionera
Resumen

“La capacitación es absolutamente importante. No podemos entregar lo que no tenemos.”

Danilo Pizarro Ulloa, profesor de misionología, ha trabajado años en traducción y alfabetización (LETRA Chile).

Fuente
Revista VAMOS

Por varios estudios y seminarios en línea en 2014, identificamos formatos de capacitación que fueron pensados y aplicados “fuera de serie”, rompiendo así los paradigmas existentes.

Comprobamos que estos programas:

  • Se acercan más a lo practicado por el Señor Jesús y los apóstoles
  • Son más relevantes al contexto socio-cultural en el cual nos toca trabajar
  • Financiera y logísticamente posibles de ser implementados y sostenidos

Por Omar Gava, Director Área de Capacitación COMIBAM

 

La capacitación debe ser misionera

Es evidente el desequilibrio entre el tiempo que se invierte en la preparación bíblico-teológica y la preparación misionológica del obrero. La gran mayoría de ellos invierte de tres a cuatro veces más tiempo en el primero que en el segundo. Para personas que se proponen a cruzar fronteras, más o menos distantes culturalmente, es fundamental considerar el equilibrio y relevancia que le damos a cada parte.

La preparación debe incluir una concientización de las diferencias culturales que se van a enfrentar en el campo, aunque no sea específica para el grupo con el cual se planea trabajar. El currículo de las escuelas bíblicas y seminarios, por lo general, no contempla cuestiones transculturales.

Urge reconsiderar los currículos mínimos y específicos que queremos proveer a nuestros obreros. De esta manera, podremos proveer una enseñanza de calidad y enfocada a las necesidades del campo.

Crédito: COMIBAM, www.comibam.org

 

Prevenir y orientar

Un dicho conocido nos alerta que “prevenir es mejor que curar”. Sin duda podemos aplicarlo a nuestra función que es semejante. Orientar es mejor que enviar descuidadamente. Los efectos de ese envío irresponsable serán muchos. La gloria de Dios nos llama a hacer las cosas de otra manera.

En el apuro (movido por una urgencia basada en las Escrituras pero – a veces despojada de la sabiduría y discernimiento de la misma) se cometen equivocaciones que pueden traer mucho dolor. Es que el misionero no solamente es alguien que hace, sino principalmente alguien que es.

Otra es la capacidad de tomar decisiones y hacerse responsable por las mismas sin echar la culpa a otros de las consecuencias. La misión necesita gente firme pero flexible, de convicción pero amable. No perfecta pero sana.

Por Daniel Bianchi, pastor y misionero argentino

 

 

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