Roles de un Movilizador

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Roles de un Movilizador
Resumen

Lo que todo aquel que le sirve a Dios debe saber para el desarrollo de su ministerio, lo encuentra en la Palabra de Dios y no en teorías que hallan su fuente en la sociedad o en la cultura antes que, en las Escrituras y en Cristo. Lo primordial que debemos aceptar, es que el verdadero director de toda obra es el Espíritu Santo. Pretender vivir y compartir los principios del evangelio, sin la guía del Espíritu Santo es imposible. La doctrina teológica, la eclesiología, la cosmovisión, las misiones; el esfuerzo humano y la disciplina religiosa, no sirven para nada sin la presencia y guía del Espíritu de Dios.

Fuente
Daniel Jacob Gonzáles

El apóstol Pablo, en sus cartas a la iglesia en Tesalónica, nos da unos muy buenos pasos que todo buen movilizador debe poner en práctica. Estos principios fundamentales harán del movilizador, alguien fuerte, humilde y de confianza solamente en Cristo.

 

Orar (1 Ts 1.2-3; 3.9-13)

Pablo iba de lugar en lugar con el mensaje de la palabra de Dios y se llevaba de cada uno de los lugares visitados, recuerdos de hermanos gozosos y enamorados de Cristo por los que oraba “haciendo memoria de ellos”. Como movilizadores también iremos de iglesia en iglesia, animando, compartiendo, exhortando y compartiendo con sus miembros, por los cuales debemos interceder que el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros […] que sean afirmados sus corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre.

 

Evangelizar (1 Ts 1.4-8)

Todo lugar que visitemos será totalmente distinto y enriquecedor. Lo que hará más rica la experiencia movilizadora, será el trabajo evangelizador que se realice junto a la congregación. Pablo les recuerda, que el evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder y el espíritu dio sus frutos a tal grado que partiendo de ellos ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar. ¡Increíble trabajo de movilización y evangelismo el de Pablo! La labor que realicemos será buena, si se replica en la iglesia, y ésta, lo lleva a la acción en todo lugar.

 

Equipar (1 Ts 1. 6 – 8)

El trabajo movilizador es de gran complejidad y tenemos la responsabilidad de “EQUIPAR”, dar las herramientas para la siguiente generación de movilizadores. Es nuestra tarea estar atentos de aquellos que tengan lo necesario para seguir la labor movilizadora y trasmitirla gozosos.

 

Amar (1 Ts 2. 7 – 8)

Está de más recalcar que todo nuestro servicio a Dios debe ser hecho en el amor del Señor y el trabajo de movilización no debe ser la excepción. Todo lo contrario, debe amarse aún más lo que hacemos, Pablo indica que lo hizo con tan gran aprecio que lo comparó al de la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos y con tan grande afecto que también les hubiera dado su propia vida.

 

Trabajo Constante (1 Ts 2.9)

El movilizador debe estar comprometido con todo lo relacionado al servicio. No debe temer porque el león ruge a su alrededor, no se detiene a apedrear a las huestes del diablo, no malgasta su tiempo. Deja que los engañadores mientan, acusen o critiquen, más cuida cumplir con sumo gozo la obra que Dios le ha encomendado.

 

Ser Ejemplo (1 Ts 2.10)

Una de las cualidades que el apóstol Pablo más recalca en muchas de sus cartas, es el trabajo ejemplar que desarrollaba, no por vana gloria, sino para hacernos saber que el servicio a nuestro Dios requiere de hombres y mujeres que den el ejemplo.

 

Dirige en todo tiempo (1 Ts 2.11 – 12)

La labor movilizadora no es simple, todo lo contrario, es constante. Movilizamos aun cuando no estamos en cuerpo presente, es por lo que nuestro servicio debe ser resaltante. Debemos exhortar, consolar, guiar y encomendar a hermanos maduros a quienes equipemos en el trabajo movilizador.

 

Enseñar (1 Ts 2.13;20)

Ser movilizador de por sí, es enseñar. Pero, habrá a quienes debamos dar mucha más atención y cuidado. A aquellos que no reciban la enseñanza como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en nosotros los creyentes. Hecha la buena obra en ellos, serán nuestra gloria y gozo.

 

Vigila y Cuida la obra (1 Ts 3.1 – 8)

El movilizador también debe estar vigilante de la obra que va realizando en cada uno de los lugares que visita. Cuidando de los que está formando para el trabajo transcultural, no descuidando por nada el trabajo, pues el enemigo está al acecho. Debe conocer el trabajo que se sigue desarrollando e incluso monitorear desde donde se encuentre.

 

Discipular (1 Ts 4.1 – 8)

Como siervos del Señor y obreros de su mies, es indispensable que debamos también discipular. La congregación también debe realizar el discipulado, por ende, es conveniente que lo hagamos siempre y cuando se converse con el pastor, pues son ellos quienes conocen mucho más a sus ovejas. Nuestra labor sería primordialmente la de aconsejar, ayudar a discernir, advertir e instruir sobre lo que desarrollamos: Movilización y trabajo transcultural.

 

Cuidar su testimonio (1 Ts 4.11 – 12)

En el trabajo de movilización y en toda obra de liderazgo dentro y fuera de la iglesia, nuestra vida se expondrá al escrutinio, se expondrá lo que creemos y muchas veces, el enemigo buscará la ocasión para hacernos caer y ser tropiezo, por ello es imperativo (aunque parezca una redundancia) que cuidamos el testimonio. Pablo nos aconseja: “trabajen con sus manos, tal como los instruimos anteriormente. Entonces aquellos que no son creyentes respetarán la manera en que ustedes viven, y ustedes no tendrán que depender de otros.

 

Honrar a los pastores y líderes (1 Ts 5.12 – 24)

Una de las cosas que el mismo Cristo enseñó y que Pablo también siguió en su labor, fue la humildad y el servicio, Jesús dijo “no vine a ser servido, sino a servir a los demás” y eso debemos imitar. Debemos servir a liderazgo, a los pastores y a la congregación, esa es la labor del movilizador, servir. Sirviéndoles daremos honor a la obra que realizan, sirviendo a los demás, le damos honra a Dios.

 

Animar (2 Ts 1.3 – 12)

Cada línea escrita en la biblia es para animarnos y darnos aliento en nuestro cotidiano andar. Es a través de su palabra que Dios nos trasmite su sabiduría, la cual refresca nuestras almas. Es también labor de movilizador animar a los creyentes como Pablo lo hacía con los tesalónicos, motivándolos a seguir en el camino.

 

Corrige (2 Ts 2.1 – 12)

Así como Pablo los animaba también les escribía para exhortarles y ayudarles a corregir esas cosas que estaban mal y que no veían ellos mismos. “No se dejen perturbar ni se alarmen tan fácilmente por los que dicen que el día del Señor ya ha comenzado.” […] ¿No se acuerdan de que les mencioné todo esto cuando estuve con ustedes?

 

Confrontar (2 Ts 3.6 – 15)

Una de las cosas que todo movilizador debe tener claro, es sobre la importancia de confrontar en el amor, aquellas ideas erróneas del trabajo transcultural. Sobre aquellos estigmas del trabajo misionero, facilitador y movilizador, sobre los países de oriente, Asia y otros. Debemos confrontar el “status quo” en las que muchas iglesias se encuentran y pedir a Dios que cambie ello.

Estos principios prácticos sólo serán útiles si entendemos que el principal y único movilizador de toda la obra misionera, es el Espíritu Santo y pretender compartir los principios del evangelio, sin su guía es imposible.

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