Voluntariado: Cuidado integral y personal

Voluntariado: Cuidado integral y personal
Resumen

Un buen comienzo es cultivando el compromiso hacia Dios y su causa; es decir, todo aquello que cautiva su corazón debe mover el nuestro. Ahora esto no pasa de la noche a la mañana.

Fuente
Revista VAMOS
  1. Sembrar una cosmovisión desde la infancia. Desde pequeña he tenido la consciencia por las causas sociales, debido a que crecí en un entorno de pobreza y marginación. Mis papás ministraban en una de las zonas más pobres del país, a través del desarrollo comunitario. Así que desde mi perspectiva estos ministerios funcionan a largo plazo y con mucho esfuerzo. La mentalidad con la que crecí es: uno se desgasta por amor a otros. Ahora muchos de esos niños son profesionales y tienen vidas transformadas por el poder del evangelio. Dios restauró muchas familias para su gloria.
  2. Uno invierte su tiempo y sus recursos en lo que cree. Un voluntario puede caer en desánimo con facilidad, porque los frutos pueden ser a largo plazo o tal vez nunca los veas. Por esta razón es importante atender a los voluntarios, preocuparte por ellos y por sus necesidades. Contar con un equipo de trabajo es importante, cuando el trabajo es voluntario todos tienen la misma motivación y no hay intereses personales de por medio, así que es más fácil apoyarse unos a otros al pasar dificultades. No todos van a entender lo que haces o por qué lo haces. Pensar en los demás no es parte de ninguna cultura, por eso va a ser difícil que tu familia e incluso la iglesia apoye o apruebe lo que haces (mucho menos sin ser remunerable). Tal vez sea algo extra a tu ya larga lista de actividades, tienes que estar consciente que el voluntariado es sacrificarse y darse a sí mismo por amor a otros.
  3. Es más que agradecimiento. En Lucas 17: 11-19 se relata que Jesús iba a Jerusalén y al pasar por un poblado se encontró con diez leprosos, ellos gritaron a la distancia ¡Maestro ten compasión de nosotros! Él dijo: vayan ante los sacerdotes y cuando iban de camino quedaron sanos. Lo interesante es que solo uno (el extranjero) regresó ante Jesús y se postró y lo adoro. “Cayó rostro en tierra a los pies de Jesús y le dio las gracias, no obstante que era samaritano” (v.16). Lo que más importó no fue su gratitud, eso no lo redimió, el samaritano se postró y adoró. Nosotros debemos entender que lo más importante es que Jesús reciba la adoración de las personas a las cuales servimos e incluso la gratitud debe estar enfocada en Dios y no en nosotros, como vemos en la historia esto no es lo común: solo uno de los diez que eran, regresó. Muchas personas van a quedar aliviadas de sus necesidades físicas debido a lo que hacemos y van a continuar con sus vidas, y pocos son los que van a reconocer a Jesús como Salvador, pero aun así va a suceder un día y la gloria va a ser de quién la merece por los siglos de los siglos. Y esto es lo que nos debe llenar de satisfacción en el voluntariado.

Patricia Oviedo Castañeda, misionera con niños y adolescentes en Durango, México

 

 

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