El Dios que habla mi idioma

Traducción biblica
Resumen

Un hombre cakchiquel (Guatemala) se extrañó cuando un joven cristiano le entregó una Biblia en español, así que le dijo: “Si Dios es tan grande, ¿por qué no habla mi idioma?”. Ante este incidente, el joven quedó impactado y trabajó los siguientes años para traducir la Biblia al idioma cakchiquel de Guatemala. Este joven fue Cameron Townsend, esta experiencia marcó su vida y lo llevó a fundar la misión Wycliffe, Traductores de la Biblia.

Fuente
Revista VAMOS

Largo caminar

Rodrigo y Carol Barrera (mexicano y americana) trabajan en la traducción de la Biblia y alfabetización ya más de 35 años. Llegaron a tierras Guatemaltecas con el deseo de traducir la Sagradas Escrituras al idioma de los Achíes.

El 10 de Enero del 2009, Dios les concedió el privilegio de ver esta tarea hecha realidad. Carol, junto a otra mujer con la que trabaja, toman un libro de la Biblia y hacen una traducción inicial, esta es revisada varias veces (las estadísticas dicen que un traductor de la Biblia pasa alrededor de tres horas con cada versículo antes de que el Nuevo Testamento sea impreso).

Simultáneamente, Rodrigo junto a otros colaboradores trabajan en otro libro. Luego intercambian los libros entre los dos equipos para hacer sus recomendaciones e incorporar ideas. Luego, estos libros vuelven a pasar por otra revisión. Es por ello de los largos años de trabajo.

Han sido consejeros, maestros de la Biblia, alfabetizadores, y hasta han sido enfermeros curando pequeñas heridas. Ellos saben por experiencia, que esta tarea misionera no es nada fácil. Es un compromiso de por vida, sostenido por la gracia de Dios.

“A pesar de dificultades, Dios siempre fue fiel a Su promesa de estar a nuestro lado, darnos fuerzas y levantarnos cuando nos caímos. Particularmente, yo quisiera ser digno de escuchar las palabras del Señor diciéndome: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu Señor”, dijo Rodrigo.

Cuentas sólo a Dios

En mayo del 97, Marilyn Valverde, misionera de FEDEMEC se mudó a una comunidad indígena para iniciar un nuevo proyecto de traducción.

Anteriormente ya había trabajado en Costa Rica, Brasil y otros pueblos indígenas pero este era un nuevo desafío. La gente de la comunidad tenia ideas erróneas con respecto a las personas extranjeras y los motivos por los que ellos llegaban al lugar a vivir con ellos. Aunque fue bien recibida, su trabajo no lo fue.

“Hubo mucha desconfianza al principio. Siento el aprecio de la gente por mí, pero no siento el mismo aprecio por el trabajo que realizo”, comentó. Como son una comunidad animista, a pesar de haber tenido el Evangelio, al no estar en su propio idioma, han entremezclado todo.

Además, tienen la idea de que lo espiritual es un misterio inalcanzable. “Por habérseles dado el Evangelio en español, ellos siguen con la idea de que lo espiritual, lo religioso es algo misterioso, incomprensible. Probablemente sienten a Dios muy lejano de su realidad”, comentó Marilyn.

De todas formas, Dios ha permitido muchos logros. Se ha podido traducir la película de Jesús al idioma de la gente, ha estado trabajando en alfabetización con niños. Durante una época en que se lo permitieron, pudo poner las Escrituras en audio durante los cultos de la iglesia, está sirviendo en enseñanza, cursos lingüísticos, traducción, etc. y está autorizada a revisar material literario de las lenguas originarias de ese país.

Marilyn tiene fe que este trabajo será usado en las generaciones futuras, de todas formas su responsabilidad es cumplir con lo que Dios le ha mandado hoy. “Pedro, un joven con quien trabajo me dijo: Váyase, su trabajo se está yendo a la basura, a nadie le interesa. Yo le dije: yo le doy cuentas a Dios de lo que tengo que hacer y ustedes le darán cuentas a Dios de lo que ustedes hagan con lo que yo he hecho. Lo demás no es mi problema. Mi problema es obedecer a Dios, seguir adelante y perseverar”.

Un Verdadero Arrepentimiento

Una chica escuchó a Carmen, una hermana de nuestro equipo de trabajo, compartir del Evangelio en quechua. A fuerte voz llamó a su madre para que también escuche el mensaje.

La mamá llegó, y luego de escuchar el Evangelio en su idioma se acercó a Carmen y le dijo en quechua: “Ahora que te escuchamos sí nos podemos arrepentir porque ya entendemos, antes nos decían que nos arrepintiéramos pero no teníamos idea de porqué debíamos hacerlo”.

(Adolfo Betancourt, contándonos historias de impacto de su trabajo entre los quechuas)

La Samaritana Quechua

Una señora quechua, que había sido avergonzada toda su vida por no hablar español, le pidió a una misionera que le lea la historia de la mujer samaritana en su propio idioma.

La misionera, aun en su poco quechua, empezó a leer la Biblia y de pronto la mujer empezó a llorar. Conmovida la mujer le dijo a la misionera: Señorita, yo he visitado iglesias católicas y evangélicas durante más de 10 años y he escuchado esta historia muchas veces pero nunca la había entendido. Yo soy esa mujer samaritana y así Dios me ama y me perdona.

(Misionera de FEDEMEC)

Un Abre-latas y cuchara

Un hermano, al recibir la Biblia en su propio idioma dijo lo siguiente: “La Biblia es la rica comida del Señor para nosotros, pero en castellano fue como comida enlatada, sin abre-latas. El quechua es el abre-latas para nosotros. Ahora podemos llenarnos de Su alimento.

Otro hermano explicó con estas palabras, lo que era tener la Biblia en el quechua de su región: “Antes, leer la Biblia en castellano era como tratar de tomar sopa con un tenedor. Ahora, leer mi Biblia en quechua, es como tomar sopa con una cuchara.”