un equipo con el que puedes contar

Cuidado integral
Resumen

“Necesité tiempos de consejería. Ser escuchado, que me crean, ser tomado en cuenta, y atendido”.

Ezequías Malpartida, misionero peruano

Fuente
Revista VAMOS

un equipo con el que puedes contar Las cartas están listas y toda la iglesia ha firmado tarjetas de felicitaciones para sus misioneros que están celebrando dos años de servicio en el campo. Otros miembros de la iglesia han verificado los papeles de seguro de los misioneros y alistan un informe para enviárselos. Mientras que los encargados de finanzas coordinan con la agencia misionera la fecha de entrega del dinero que han enviado.

En el campo, la pareja misionera se reúne con unos amigos de su equipo de trabajo. No son de la misma iglesia ni de la misma denominación, pero entienden muy bien algunas de las cosas difíciles que están pasando en el campo y los consuelan.

Al llegar a casa, reciben un paquete de su iglesia. Sonríen, saben que cuentan con una “familia” a la distancia y gente que los quiere en el campo.

¿No sería genial que cada misionero sepa que hay un equipo con el que pueden contar en su cuidado pastoral? “Muchas veces, los misioneros al sentirse olvidados por su equipo enviador, pasan diferentes problemas sin recibir la ayuda que necesitan y regresan frustrados, enojados y no quieren saber más de la obra misionera”. dijo Carlos España, coordinador del programa Cuidado Integral de COMIBAM.

Ezequías Malpartida, misionero peruano sirviendo entre la tribu de los Matsiguenka contó lo que sintió en cuanto a la necesidad de cuidado pastoral, “Necesité tiempos de consejería. Ser escuchado, que me crean, ser tomado en cuenta, y atendido”.

Y es que un misionero, como todos los cristianos, necesita de otros en su vida. Si no tiene un buen equipo de cuidado pastoral a su alrededor, podría terminar por consumirse.

Obed Cruz, representante de SIM para Latinoamérica, dice que un correcto cuidado pastoral es una atención personalizada en las diferentes áreas de la vida del misionero, su familia y necesidades y que debería empezar, no sólo cuando están en el campo sino, desde el momento en que el misionero reconoce su llamado. “Consiste entonces en mentorear, en caminar juntos, en compartir la vida, uno dispuesto a dedicarle tiempo al obrero y este a dejarse enseñar y guiar por otro”, dijo Obed.

Myriam Díaz, misionera de SIM en Guatemala, quien sirvió en Nigeria dijo: “No sólo debe enfocarse en las necesidades sino que además, debe proveer espacios para rendición de cuentas en cuanto a ministerio y vida personal”.

 
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