El negocio es una institución de Dios

El negocio es una institución de Dios
Resumen

La dignidad del trabajo es un elemento muy importante para ayudar a las personas a ser responsables y saludables (en todo sentido). Las mujeres del proyecto “Maison Dorcas” (mujeres musulmanas que llegaron a los pies de Cristo) han crecido en confianza y en la estima de sus comunidades porque tienen un trabajo al que ir cada día.

Fuente
Revista VAMOS

“Cuando empezamos este proyecto, cada semana yo decía “Bien, esto es lo que tenemos que hacer, ¿cómo lo hacemos?” Ellas decían, ‘no sabemos. Dinos qué hacer y lo haremos’, y yo volvía a decir ‘¡No, este es su proyecto!’” No me di cuenta de cuán poca confianza y cuánto miedo tenían de tomar la responsabilidad de tomar decisiones. Así que comenzamos con pequeñas responsabilidades como ‘tú encárgate de las cosas esta semana y asegúrate que el piso esté barrido’. Poco a poco ellas comenzaron a estar más dispuestas a llegar un poco más lejos y fueron capaces de manejar más y más por su cuenta”, dice Janet.

Janet recomienda que un misionero tenga experiencia real de trabajo en el negocio que piensan empezar.

“Yo tenía el corazón pero no las habilidades para crear un negocio exitoso. Nos hemos confundido a lo largo de 20 años; quizás hubiera sido mejor tener a alguien con más sentido común que yo en los negocios, pero Dios, ha sido fiel y nos ha bendecido”, confiesa Janet.

Una lección que ella aprendió a la mala es a contratar personas que serán los mejores empleados y no aquellos que necesitan un trabajo. “Esto realmente trajo el negocio abajo, porque yo quería ayudar a ciertas personas y ellos no resultaron ser buenos empleados. Pero pensaba que por ser una compañía de ministerio cristiano, era mal testimonio despedirlos. Debería haberlo hecho de todas maneras, y ahora sí lo hago, después de muchos años de pagar el precio”, dice ella.

Janet considera un privilegio ver a estas mujeres crecer en su fe en Dios y en su confianza en las habilidades que Él les ha dado.

Toma mucho tiempo. “Dios cura el dolor pasado y el desánimo en las vidas de estas mujeres, pero toma tiempo y paciencia, así como el amor de nuestros compañeros creyentes. Estas mujeres se han convertido en una familia la una para la otra, y por la seguridad y amor en esa familia, ellas están desarrollando el coraje para probar cosas nuevas y creer que Dios las ayudará a tener éxito”, dice Janet y añade, “Dios no nos ha dado un espíritu de temor sino de poder, amor y disciplina.”

 

 

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