Aprendiendo a funcionar “sola” en el campo

Aprendiendo a funcionar “sola” en el campo
Resumen

“Yo puedo vivir en sitios remotos sin pensar de que es apropiado para una familia ni en la educación para los niños.”

Un misionero soltero

Fuente
Revista VAMOS

Quizás la mayor necesidad –y reto- para las solteras es aprender a funcionar de manera “individual” en el campo misionero. Una mujer soltera no lleva al campo su sistema de apoyo; ha dejado a su familia atrás y va totalmente sola a establecer una nueva vida. Como es soltera, nadie compartirá su experiencia misionera de manera tan intensa como lo haría su esposo. Cuando tiene que tomar decisiones, otras personas quizás oren por ella y la apoyen, pero el peso de las decisiones cae principalmente en sus hombros y es algo abrumador a veces con todas las responsabilidades que asumirá.

Ella no tiene una persona a quien constantemente pueda soltarle sus ideas, no tiene una protección masculina como las mujeres casadas. Una mujer soltera dijo, “una mujer con un matrimonio fuerte puede procesar, orar y compartir con su esposo a puertas cerradas, mientras una mujer soltera está mayormente sola ocupándose de las misiones cuando las malas situaciones ocurren”.

En resumen, la tarea de cuidar de si misma es totalmente su responsabilidad. Esto puede contribuir a un sentimiento de estar aislada en su experiencia misionera. Sin embargo, la búsqueda intensa de Dios y el apoyo de sus amigos misioneros será fundamental para que no se sienta aislada.

La misionera soltera debe aprender a reconocer sus necesidades emocionales en la ausencia de un esposo. Típicamente, no hay ningún compañero en particular en quien pueda apoyarse para que la ame, la abrace, la anime, la afirme, le dé un hombro en el cual llorar o simplemente esté como un animador.

Otras personas aquí y allá puede que provean apoyo emocional, pero no necesariamente puede contar con eso. Ya sea soltera o casada, cada mujer es responsable de entender sus necesidades emocionales, pero tiene una importancia especial para las mujeres solteras. Aun si no es muy cómodo para ella, debe estar dispuesta a ser intencional, decisiva y asertiva en cuanto a poner sus necesidades emocionales en orden para sobrevivir bien en el campo misionero.

Ella debe aprender a dejar que el Señor se convierta en su esposo, entrando en una cercana e íntima relación con Él y así obtener el sostenimiento emocional constante. Ella debe estar dispuesta a recurrir a otros y aprender a nutrirse a sí misma en maneras saludables.

Extraído de “Las necesidades emocionales de las mujeres misioneras”, por Ruth Ann Graybill, consejera y terapista cristiana

 

 

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