6 cosas buenas sobre tener cáncer en el campo

6 cosas buenas sobre tener cáncer en el campo
Fuente
Revista VAMOS

Me detectaron cáncer mientras estaba en el campo misionero.

Aparentemente, Dios tenía un plan para mi vida, y aunque es un tiempo de dolor, pena, confusión y tristeza, también hay cosas buenas sobre tener una vida cancerosa en el campo:

  1. Aprendes a pedir ayuda: Y aceptarla cuando te la ofrecen. La generosidad de familiares íntimos y amigos, así como de extraños cercanos es impresionante.
  2. No tienes que caminar sola: Tanto mis amigos aquí como nuestros amigos en casa, nos han mostrado su apoyo y cuidado incondicional. Esto aligeró la carga.
  3. Estás cubierta en oración: Tengo gente orando por mí, literalmente en todo el mundo. Sin duda las oraciones del pueblo de Dios me mantienen. Este es un regalo tan profundo y único.
  4. Te vuelves más agradecida: Gran parte del agradecimiento tiene que ver con la perspectiva. Dios usa todo para bien e incluso el cáncer se puede volver un puente hacia el Evangelio.
  5. Te identificas con otros: Cuando hacemos espacio para nuestro propio dolor, y lo enfrentamos, el espacio se abre casi mágicamente para sostener el dolor de otros también.
  6. Te llenas de gozo. Los que sufrimos experimentamos un gozo que nunca antes visto. Es una alegría feroz y subversiva que se niega a ser ahogada por la pérdida o el dolor.

Raquel, sirviendo junto a su esposo e hijos en el cuerno de África

Siendo auténticos durante el tiempo de licencia

Las familias llegan del campo a su país de origen cargadas y agobiadas, pero al momento de visitar su iglesia tienen que mostrar su mejor sonrisa y ocultar todos sus problemas, ya que se espera que sean modelos de fuerza, resistencia, virtud y carácter, cuando no debería ser así. El tiempo de licencia es un tiempo de renovación para la familia mientras actualiza a los suyos sobre el avance de la obra.

Para que los misioneros sean auténticos, las iglesias deben permitirles ser completamente humanos. La siguiente es una lista incompleta de sugerencias.

  • Dé permiso a los misioneros para experimentar luchas. (La iglesia está apoyando a personas reales que son tan susceptibles al pecado y a la debilidad como cualquier otra persona).
  • Aparte de los avances del ministerio, haga preguntas personales relacionadas al bienestar familiar.
  • Ofrézcales un lugar seguro en el que puedan expresar sus fallas y encuentren ayuda compasiva.
  • Cuando los hijos los visiten, deje que la familia decida cuánto deben estar involucrados.

Se necesita valor para ser auténticos frente a expectativas irrazonables. Afirmemos y apoyemos unos a otros hacia esa meta por el bien de los hijos que están observando y aprendiendo.

Michèle, consultadora y especialista en cuidado integral para BFA en Alemania

 

 

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