El noviazgo no termina con el matrimonio

El noviazgo no termina con el matrimonio
Resumen

Aurora y yo cumplimos este año 36 años de noviazgo, de los cuales los últimos 30 hemos estado casados, tuvimos 3 hijos y muchas experiencias juntos.

El Señor nos unió cuando teníamos poco tiempo en la fe y predicábamos juntos en las calles de Santo Domingo, República Dominicana.

Fuente
Revista VAMOS

Ella es alguien común y corriente. No le gustan las cucarachas, los ratones, ni las culebras, le tiene miedo a los aviones, no le gustan las actividades extremas, ni las aventuras. No le gustan las actividades públicas ni sobresalir. Lucha con los triglicéridos y el colesterol.

Tiene poca resistencia para caminar o hacer esfuerzos físicos. Ambos tenemos algo más de 50 años, por lo tanto, nuestra adolescencia a dado paso a una nueva juventud, con limitaciones corporales; con cambios hormonales y dolores corporales.

Definitivamente ella es mejor cristiana que yo. A pesar de lo antes descrito, se ha montado en aviones, ha dormido en carpas, a participado en numerosos operativos médicos, incluyendo el terremoto de Haití. Ha navegado por los ríos de la selva del Amazonas de noche, se ha montado en motocicletas tanto en República Dominicana como en Haití.

Ha dado charlas y capacitaciones y ha discipulado a mujeres en diferentes lugares.

Tiene un estómago misionero pues come casi cualquier cosa que le pongan al frente (hasta insectos, literalmente). Tiene empatía con las personas de manera tal que facilita la presentación del evangelio.

Es médica, y además de las jornadas internacionales descritas, trabaja en República Dominicana en el sector público, en un barrio de escasos recursos donde la comunidad le tiene un gran aprecio.

Diariamente ve a los pandilleros, ancianos, extranjeros, adictos, etc., y todos se llevan una palabra de aliento, un mensaje de amor, la Buena Nueva de Jesús.

Es de los médicos que dan la milla extra por amor a su Señor.

Como si esto fuera poco, aunque los dos hemos estado presentes en la crianza de nuestros hijos, durante años ella leía la Biblia con nuestros hijos en el estacionamiento del colegio. En el camino, en las carreteras, en la casa, siempre la interacción con nuestros hijos era una nueva oportunidad para ver el evangelio desde otro ángulo.

El noviazgo no termina con el matrimonio, todos los días es una nueva oportunidad para seguir amando a la idónea que Dios te dio.

Todo lo que hemos dicho es imposible realizar sin la gracia de Dios. No estoy hablando de la “mujer maravilla”, pero creo que la gracia de Dios se manifiesta de manera poderosa en ella.

Definitivamente, no puedo imaginarme una ayuda idónea mejor que mi novia Aurora. Mi llamado al evangelismo y las misiones sería más arduo sin ella. Gracias a Dios porque nos la concedió. Esperamos que el cuento de nuestras vidas termine con un “se casaron y fueron útiles”.

Enrique Crespo, movilizador con Misión Antioquía en Republica Dominicana

 

Si deseas conocer mas sobre este tema, entra al siguiente link: amor-en-misiones