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Revista VAMOS
- Conecta con otros: Encuentra otros papás de misioneros que entiendan.
- No sientas miedo del duelo: Ya sea con otra persona o en el grupo, explora tus sentimientos sobre ser un papá de misionero, incluyendo tu tristeza o enojo. El duelo es un proceso, un nuevo comienzo, un periodo de transición a través del cual somos cambiados. Dios puede usar nuestro duelo.
- Aprende a hablar la verdad en amor: Aprende a comunicarte honestamente con otros. Diles cómo te sientes, lo que necesitas y lo que encontrarías útil.
- Comprométete a aprender habilidades prácticas que te ayudarán a mantener el contacto: Con tu hijo o nieto misionero. Aprende a enviar mensajes de texto o fotos digitales, a usar Skype o alguna llamada por web, y la mejor forma de enviar paquetes.
- Pide información: Pregunta a tu hijo misionero sobre sus esperanzas, sus miedos, sus alegrías y planes. Pregunta a la iglesia enviadora o a su agencia sobre su entrenamiento, preparación y cuidado que están recibiendo. Pregunta sobre los planes para emergencias y pide actualizaciones para que puedas orar efectivamente.
- Despídete bien: Pasa tiempo juntos en las semanas y meses antes de su salida. Diviértanse. También trabaja para resolver los conflictos inconclusos.
- Dile a tu hijo misionero que quieres seguir conectado: Mientras están en el campo, y planeen juntos cómo lograrlo.
- Comprométete a tu crecimiento personal: Para que puedan mantener una relación de adulto a adulto.
- Mantén tu matrimonio fuerte y saludable: Si el matrimonio necesita trabajo, aprovecha esta etapa de su vida para reconstruir su relación.
- Viaja: Si es posible, ve al campo a visitar a tu hijo misionero. Conoce a sus amigos y miembros de equipo, que la misión esté viva en ti también.
Cheryl Savageau y Diane Stortz, autoras del libro Padres de Misioneros: Cómo prosperar y permanecer conectados cuando tus hijos y nietos sirven interculturalmente
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