
“Las migraciones, las búsquedas de mejoras económicas y otros nos han puesto en una situación de alcance con el mensaje del evangelio que cualquier hombre piadoso en la historia hubiera deseado para poder proclamar el evangelio en las ciudades.”
Jano Molina, Presbítero Iglesia UNO - Plantador de Iglesias, Chile
A pesar de todos los desafíos de las áreas urbanas – tráfico, ruido, alto costo de vida, condiciones de vida aglomeradas y con frecuencia bajo el estándar, disparidad económica, estrés, sobrecarga psicológica, largas horas de desplazamiento, violencia – las ciudades les proveen a las personas de los países en desarrollo la mejor esperanza de educación e ingresos. Así, la gente continúa siendo atraída a la ciudad por medio de la migración y la inmigración.
Así como un corazón bombea la sangre a través del cuerpo, las ciudades bombean personas, tanto a corto como a largo plazo.
Esto hace más difícil desarrollar iglesias estables en las ciudades pero crea la oportunidad para la evangelización global mientras las personas se encuentran reubicadas de una ciudad a otra.
Seguramente, Dios tiene un propósito en esto. Con frecuencia, las personas que se mudan a la ciudad no solo se están alejando de algo, sino también moviéndose hacia algo, queriendo cambio, anhelando nuevas cosas, esperando estar expuestos a nuevas ideas, para realizar un nuevo comienzo.
Sea por la migración o la inmigración, la experiencia socialmente dislocante de mudarse a una ciudad tiende a “aflojar las relaciones con las divinidades locales,” y abre las puertas para el Evangelio.
Por Brian Seim, misionero de SIM
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