La Iglesia puede alcanzar a los pueblos nómadas

La Iglesia puede alcanzar a los pueblos nómadas
Resumen

Aquellos que buscan alcanzar a los pueblos nómadas tienen una tarea desalentadora. Sin embargo, conocemos la promesa de las Escrituras que dice que ante el trono de Dios habrá gente presente de cada lengua, pueblo, tribu y nación. Esta promesa fue hecha a Abraham, que era un nómada.

Fuente
Revista VAMOS

Dios ama a los nómadas como Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, Josué, etc.

De alguna manera Dios logró establecer la fe bíblica y la adoración dentro de estas personas nómadas. Debemos aprender a hacer lo mismo, no sólo en los pueblos nómadas, sino en grupos de personas de todo el mundo, quienes también tienen desafíos únicos para establecer movimientos de discipulado entre ellos.

La dura realidad en la dificultad de llegar a los pueblos nómadas nos obliga a afrontar un desafío clave cambiando la forma de hacer iglesia y misión, y así tener alguna esperanza de llegar a los pueblos y que el evangelio esté disponible para cada individuo. La cruda realidad es que nuestra manera occidental de hacer iglesia no funcionará para alcanzar a los nómadas y a otros pueblos no alcanzados.

Hemos heredado muchas prácticas tradicionales de la iglesia, iniciadas hace siglos, que son anti-bíblicas e ineficaces en hacer discípulos que a su vez hagan más discípulos y planten nuevas iglesias. Esto debe cambiar si se quiere llegar a los pueblos no alcanzados.

Entonces, ¿cómo debería ser una iglesia bíblica para los diversos pueblos no alcanzados? Varía de un pueblo a otro en función de las necesidades y circunstancias individuales, pero una cosa es cierta, esta no será como la iglesia a la que vas, ni debería serlo. Como Ralph Winter dijo, "La mayoría de los que siguen a Cristo no encajarían fácilmente en el tipo de iglesias que ahora tenemos".

Por Rick Wood, editor de Misión Fronteras, www.missionfrontiers.org

 

¿Desafío u oportunidad?

Cuando mi familia y yo llegamos a Mongolia Exterior a finales de los noventa, fuimos sin un equipo.

Esto estaba planeado, ya que para ver los propósitos de Dios cumplidos, decidí conectar y trabajar en estrecha colaboración con los creyentes locales.

Mi familia y yo estábamos preparados para grandes cambios en nuestro nuevo hogar. Los cambios culturales por sí solos eran enormes. Sin embargo, las lecciones sociológicas y misionológicas que debía aprender al pasar del ministerio en una cultura latina sedentaria a una cultura asiática basada en valores nómadas iban a resultar emocionantes e incalculables.

La movilidad de los nómadas y la libertad que esto ofrece es percibida como una amenaza a la estabilidad y seguridad del grupo sedentario. Las comunidades nómadas son comúnmente marginadas, demasiadas veces encajonadas en enclaves construidos por personas que ni entienden ni se preocupan por su historia, cultura, valores y modo de vida. El efecto de esta práctica sobre los grupos nómadas es brutal.

Los muros que estas tensiones levantan y los conflictos que producen presentan desafíos especiales al trabajo de las misiones donde viven los nómadas. Muchos ven estos conflictos como un obstáculo insuperable.

Yo los veo como una oportunidad para enseñar y practicar el ministerio de la reconciliación.

Asia Central representa un lugar especialmente fructífero para esto, aunque los principios son aplicables casi de forma universal con la tutela apropiada.

Por S. Clement, www.missionfrontiers.org

 

 

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