
Feras Orfali es un refugiado sirio cristiano de 32 años que llegó a Brasil en el 2014, debido a la guerra desatada en su país. Es ingeniero mecánico de profesión y tenía su empresa de turbinas para centrales eléctricas.
“Me fui a la cama, tenía todo: automóvil, casa, oficina, una vida plena. Me desperté, tenía sólo la guerra, los terroristas en las calles, las bombas caían; ya no tenía nada”, cuenta.
Antes de la guerra la vida de los cristianos sirios era muy tranquila.
Tenían libertad religiosa, respeto y la protección del gobierno. “Podíamos celebrar festividades como Navidad, Pascua, Semana Santa, entre otros. Es más, algunos musulmanes se unían a celebrar con nosotros. Vivíamos juntos y en paz”, recuerda.
Sin embargo, cuando los extremistas comenzaron a actuar en el país, todo cambió.
Los cristianos empezaron a ser perseguidos. Los terroristas usan la diferencia entre los nombres de los cristianos y musulmanes para identificarlos, perseguirlos y matarlos. Ellos pueden matar sólo para tener un nombre más en su haber.
Las iglesias cristianas fueron destruidas, algunas de las cuales habían sido construidas hace más de mil años; otras, fueron quemadas. La mayoría de los cristianos han huido a otros países o están en campos de refugiados; los que se quedaron, se esconden por temor a ser capturados y decapitados.
Los líderes cristianos lamentan lo sucedido porque consideran Siria como Tierra Santa.
El apóstol Pablo pasó por Siria, y la civilización comenzó en esa región; el Cristianismo prácticamente vino de allí.
En su huida al Líbano, Feras conoció a alguien de la misión MAIS, socia de SIM Brasil, que le habló del proyecto ACOLHE (“dar la bienvenida” en portugués). Este tiene como objetivo dar oportunidad a los refugiados para restaurar sus vidas. Las agencias proporcionan toda la documentación para vivir y trabajar en Brasil. Las iglesias, ofrecen su apoyo con la casa, servicios básicos, alimentos, asistencia médica y psicológica, y el idioma portugués.
Feras aceptó formar parte. “Cuando entré en el avión para venir a Brasil, simplemente dije: Dios cuida de mí. No sé lo que será, pero me pongo en Tus manos y creo que en tiempos mejores”, dijo.
Actualmente, Feras trabaja como chef, mostrando sus habilidades en la cocina siria. Él aprendió a cocinar en casa, ayudando a su madre. Dice que la tradición de su pueblo es reunirse toda la familia alrededor de una mesa llena de comida, y recibir visitas con buena comida. El Chef Orfali lleva a cabo eventos para dar a conocer su trabajo y la gastronomía típica de su país.
Sin embargo, no muchos tienen esta oportunidad.
Ferias nos pide orar: tanto por los cristianos y musulmanes sirios que han perdido todo, y actuar, mandar ayuda humanitaria a través de organizaciones confiables y guiar a las personas que quieren salir de allí para comenzar una nueva vida en América Latina.
Por otra parte, debemos hacer escuchar nuestra voz. “El gran problema es que todo el mundo está triste por la guerra, muchos están indignados, pero son pocos los que hacen algo. Tenemos que protestar, hacer ruido para despertar al mundo y ayudar a poner fin a esta guerra. Quiero ver a mi país de nuevo en paz”, concluye Fares.
En base a entrevista hecha por Wilhan José Gomes, misionero SIM en Brasil
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