
Hoy existe un sobrediagnóstico de depresión. Debemos aprender a diferenciar entre los procesos naturales y legítimos de la experiencia humana, como lo son la tristeza o el duelo, y una psicopatología clínica.
“Un evento doloroso nos producirá tristeza. Esto no es patológico. Pero una tristeza persistente en el tiempo junto a la pérdida de la capacidad de disfrutar aspectos de la vida que antes nos hacían felices sí podría configurar una campana de alerta”, advirtió Rolando Campos, psicólogo y misionero movilizador.
Cuando atravesamos una o varias circunstancias difíciles que nos afectan profundamente, y nuestros pensamientos, sentimientos y conducta se ven alterados con intensidad y por mucho tiempo, podemos llegar a tener depresión como enfermedad clínica y probablemente necesitaremos terapia o tratamiento médico.
La inhabilidad de relacionarnos de forma adecuada con otras personas, de desempeñarnos en lo laboral o la pérdida de calidad de vida también son indicadores de algo que requiere orientación experta. “La consejería bíblica es altamente efectiva cuando está disponible a manos de líderes capacitados en nuestras iglesias. Sin embargo, el origen de nuestra depresión podría ser en ocasiones electroquímico y, por ende, requerir ayuda profesional”, dijo Rolando.
Las investigaciones muestran que la depresión está asociada a un déficit de serotonina, un neurotransmisor que opera en el cerebro, y que es necesario un tratamiento clínico, como son los medicamentos antidepresivos, para poder combatir este déficit.
