
Los expertos en el tema opinan que si un misionero está en el campo y se siente deprimido es recomendable que hable con alguien confiable en su familia o equipo.
“Lo más práctico y confiable seria buscar alguna organización especializada que ayuda a personas que están en depresión y acordar cita vía Zoom para iniciar un tiempo de investigar porque se está sintiendo así y buscar ideas sobre que debe dejar de hacer y que debe de iniciar hacer diferente”, dijo Carlos Pinto, psicólogo clínico y de familia.
A su vez, es muy útil enfocarse en recordar las veces en que Dios bendijo su vida, recordar promesas del cuidado de Dios que se encuentran en la Palabra y terminar adorando a Dios por cualidades de su carácter.
Las disciplinas espirituales son vitales para estas circunstancias. “Aunque el Señor nos da el gozo de disfrutar en la comunidad de fe, lo primero es saber, que Dios se dio a sí mismo en Cristo Jesús para que nosotros pudiéramos gozar de una íntima comunión con Él aún en el lugar o circunstancia más remota”, dijo Brenda Castro, consejera del área de misiones del Centro Bíblico El Camino, Guatemala.
Cabe mencionar que no debería haber un misionero solo, sin acompañamiento en el campo por largo tiempo.
Me siento solo
Puedes ser relativamente nuevo en la cultura en la que vives, por lo que te resulta difícil tener relaciones significativas con los locales. Aún no has interiorizado la cultura en tu ser suficientemente como para sentirte cómodo teniendo relaciones cercanas con gente en ella.
O puede que hayas estado en esa cultura durante muchos años, e incluso ser el líder de tu grupo, y que todavía te sientas solo. Ser el líder provoca cambios en tus relaciones con todos los demás en el grupo, y “estar arriba” puede ser muy solitario.
Puedes pensar: “¿No está Dios conmigo en todos lados? Soy parte de la familia de Dios, entonces, ¿cómo puedo sentirme solo?”.
Sí, Dios está contigo en todas partes, pero también necesitas relaciones humanas. Eres parte de la familia de Dios, pero puede que aún no tengas las amistades profundas que deseas con otros miembros de Su familia. Puede que aun te sientas solo.
Aquí hay unos ejemplos.
Adán. Incluso antes de que el pecado entrara en la humanidad, Dios notó que no era bueno que Adán estuviera solo, así que Dios creó a Eva como una compañera con quien Adán podría relacionarse (Génesis 2).
David. En los Salmos (NTV), David dijo: “Todos mis enemigos me desprecian, y mis vecinos me rechazan, ¡ni mis amigos se atreven a acercarse a mí!” (31:11); y “busco a alguien que venga a ayudarme… a nadie le importa un bledo lo que me pasa” (142: 4).
Elías. Cuando estuvo profundamente desanimado justo después de lograr una gran victoria espiritual, Elías dijo: “Yo soy el único que queda con vida, y ahora me buscan para matarme a mí también”. (1 Reyes 19:10, 14 NTV).
Jesús dijo: “Cada uno se irá por su lado y me dejarán solo. Sin embargo, no estoy solo, porque el Padre está conmigo” (Juan 16:32 NTV). Solo unas horas después, incluso el Padre se había ido, y Jesús dijo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mateo 27:46 NTV).