
Todo depende de la visión del pastor. La congregación no va obedecer a la Gran Comisión si no observa que es prioridad en la vida, ministerio, y mensaje de su pastor.
El reto para las iglesias más jóvenes es dejar de verse a sí mismas como receptoras de misiones y empezar a verse como hacedoras de misiones.
1 Timoteo 4:12 “Que nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta y en amor, fe y pureza.”
La Iglesia latina es joven, pero tiene mucho potencial y puede ser un ejemplo para otras.
Ser el siervo que Dios utilice
Cuando me pongo a pensar en los siervos que Dios quiere utilizar me vienen a la mente los héroes de la fe. Fueron hombres con un denominador común: “Sabían vivir bajo la autoridad de Dios”.
El rey David es definido por las Escrituras como aquel que “Sirvió a su propia generación por el propósito de Dios”. Sirvió..., un hombre que fue siervo.”
Salmo 78:70-72 dice: “Escogió también a David... lo llamó” para pastorear a Su pueblo. Lo llamó así como llamó a Abraham (Génesis 22:11), Moisés (Éxodo 3:4), Gedeón (Jueces 6:14-16), Samuel (1 Samuel 3:10) y ahora te llama a ti y a mí.
Somos llamados para pertenecerle y vivir un compromiso profundo. Es un llamado donde
Dios se hace presente y dice “yo te haré”. Involucra fe y obediencia. Involucra negarnos a nosotros mismos. Cuando no respondemos a este llamado todo se transforma en un vacío, perdemos el rumbo y la oportunidad.
David entendió que Dios es el que llamaba y le correspondía dar una respuesta como Abraham: “Señor, Heme aquí”. Amaba al Señor y Él le fortalecía. Comenzó día a día a hacer Su voluntad. Dios estaba con él y “dondequiera que iba resultaba vencedor”.
Seamos esos siervos que Dios necesita en el campo misionero.
Por Carlos Scott, Misión Glocal Para ver el artículo por completo, haz clic aquí: http://bit.ly/PastorSiervoDeDios
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