La cooperación en la Misión

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Carlos Scott nos comparte.

 

La cooperación en la Misión

 

Estamos en el programa pastoral contemporánea y el módulo de hoy es la misión transcultural, el tema que estamos tratando en esta sesión es la cooperación en la misión estamos hablando de la unidad de la comunión y solidaridad entre las iglesias locales a nivel global.

 

1. La cooperación en la misión

 

Dice el apóstol Pablo en su carta a los filipenses: “Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de ustedes en todas mis oraciones por todos ustedes siempre oro con alegría, porque han participado en el evangelio desde el primer día hasta ahora”; eso lo que nos dice Filipenses el capítulo 1 del versículo del 3 al 5, el Apóstol Pablo nos da un modelo de misión y cooperación para seguir, podemos sugerir que el Apóstol está definiendo el rol de la cooperación y su representación con la palabra comunión. Hermanos, dice el apóstol: “sigan todos mi ejemplo y fíjense en lo que se comportan, conforme al modelo que les hemos dado”. En primer lugar tenemos que tener presente que el evangelio es la pasión por participar con el pueblo de Dios en la misión del Dios misionero, la pasión clave es por el evangelio, Pablo nos habla acerca de la comunión del evangelio en el capítulo 1 de Filipenses, cuenta lo que le pasó a él y anima a los creyentes a que se comporten como dignos del evangelio: firmes en un mismo propósito luchando unánimes por la fe y sin temor a los adversarios, por lo tanto, debemos participar ayudando a otros por medio de la cooperación.

La pasión por el evangelio nos debe llevar a participar, cooperar, compartir y no a competir, compartir una empresa en común, compartir una experiencia común, la persecución, el sufrimiento, la alabanza, la debilidad y fortaleza; compartir también privilegios en común; compartir realidades que nos tocan cotidianamente a unos y a otros; compartir también por medio del dar y donar. Los filipenses participaban en el evangelio desde el primer día, sosteniendo al Apóstol Pablo. Se puede hablar de comunión, “Koinonía” es la palabra neotestamentaria traducida como comunión, compartir, contribución común, queda claro entonces la idea de compartir algo una empresa, un propósito, una experiencia, el dinero debe ser compartido. Lo qué se comparte primero en el contexto de la iglesia es la fe, lo que sale de esa “Koinonía” de la fe es la “Koinonía” de la obra, el compartir la fe viene primero y define entonces la cooperación práctica, pero la fe común debe tener una salida a esa participación práctica y esta participación práctica debe tener consecuencias concretas.

En segundo lugar el evangelio es la pasión por ser siervos en la cooperación en el capítulo 2 hay una descripción maravillosa y en filipenses única de Jesús como siervo luego tenemos ejemplos de otros siervos como séptimo todo afrodita el capítulo 3 da una advertencia sobre los malos obreros y el capítulo 4 pablo le ruega a guardia y sin ti que se pongan de acuerdo en el señor se habla mucho de los siervos de servir juntos y de los problemas que hay cuando servimos juntos por lo tanto este modelo del apóstol nos dice que tenemos que participar pero encarnando el modelo de Jesucristo es el modelo y actitud que debemos desarrollar como siervos e iglesias en el corazón de dios. En el Capítulo 2 nos habla que Jesucristo se humilló se rebajó voluntariamente y tomando la naturaleza de siervo se hizo semejante a los seres humanos, se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz, entonces Jesucristo es exaltado y él debe ser exaltado como resultado de nuestra actitud en todo lo que hacemos especialmente en la cooperación y todo lo que tiene que ver con la solidaridad unos con otros. El tema de fondo es relacionarnos correctamente encarnando entonces el modelo del señor, nos dice el apóstol: “no hagan nada por egoísmo o vanidad, más bien con humildad, consideren a los demás como superiores a ustedes mismos cada uno debe velar, no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás”. El primer paso entonces a la unidad y cooperación comienza con H mayúscula, con humildad se requiere amor, verdad, perdón, respeto, sumisión, integridad, reciprocidad; la fe bíblica no solamente tiene que ver con responder y creer un mensaje, sino tiene que ver precisamente con vivir este mensaje en el mundo concreto, el mundo de la riqueza y la pobreza, el de la injusticia y corrupción, el de divisiones y rivalidades. Epafrodito arriesgó su vida para atender las necesidades de Pablo, no sólo se lo menciona como hermano, colaborador sino como compañero de lucha, implica el nivel más alto en la cooperación, es la figura tomada precisamente de los soldados romanos cuando están espalda contra espalda, pegados uno con el otro enfrentando al enemigo, hasta el punto entonces que el enemigo no puede distinguir cuando comienza uno y cuando termina el otro, es alegrarnos sufrir y avanzar por lo mismo compañeros de lucha. Como siervos nuestra presencia, nuestro compromiso, nuestra flexibilidad y cooperación tienen que ser indispensables, junto a esto debemos enriquecer el diálogo entre todo el cuerpo de Cristo, la iglesia global tiene que ver que en que no hay norte, ni sur, este, oeste sino lo que hay es un solo cuerpo.

En tercer lugar tenemos que mencionar que el evangelio es la pasión por conocer más al Señor, podemos estar trabajando muy fuerte y haciendo muchos planes pero no debemos descuidar la pasión de conocer a Jesús, algunas veces falta pasión hacia Cristo, podemos estar muy emocionados con el programa de la iglesia, iniciación en la institución pero no tanto a veces con el señor mismo, nos involucramos tanto haciendo planes que corremos el riesgo de olvidarnos de Jesucristo, nuestra primera prioridad como siervo será siempre conocerlo a él, lo que le importaba el Apóstol Pablo era conocer a Jesucristo alguien donde comienza la pasión alguien donde comienza la pasión en la cooperación, por lo tanto, debemos conocer más al señor y participar entonces como dice el apóstol en sus sufrimientos, lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestó en sus en su resurrección, participar en sus sufrimientos y llegar así a ser semejante a él en su muerte. El apóstol entonces nos deja un legado nos dice ahora me alegro en medio de mis sufrimientos por ustedes luego él completando ni lo que falta de las aflicciones de Cristo en favor de su cuerpo que es la iglesia, tanto Pablo, Timoteo y Epafrodito dieron un paso más allá, se entregaron totalmente a punto de arriesgar la vida misma, la iglesia como parte de su misión está presente en el mundo para completar de lo que falta de los sufrimientos en la extensión del reino de Dios. Es identificarnos y servir a los más vulnerables hay lugares en el mundo donde la iglesia es muy débil y sufre, por lo tanto, se nos invita como iglesia a estar en el seguimiento de Jesús y dar pasos de fe concretos la presente condición del mundo está marcada por el sufrimiento y si nos desafía entonces a ser semejantes al señor nuestra vida debe ser un final abierto lleno de sorpresas en las manos de Dios. Nunca terminamos de saber lo que viene después nos preguntamos entonces es costoso estar en el centro de la voluntad de Dios y decimos: “esta tiene que ser nuestra pasión”. Tenemos algunas preguntas para reflexionar y pensemos lo siguiente estamos abiertos realmente a tener comunión compartir, participar, contribuir con otras iglesias del pueblo, la ciudad y de la región; y si pensamos a nivel global todos estamos dispuestos a ayudarnos mutuamente siendo de diferentes latitudes y culturas y consecuencias concretas tendría que tener la participación en la comunión del evangelio que implica esto.

 

2. Los recursos y la repuesta de Jesús

 

Ahora bien, cuando llegamos a este punto una pregunta que tenemos en la mente por lo general es de dónde vamos a sacar los recursos para realizar la misión de alcance universal e integral, es una pregunta clásica de los líderes de los siervos de los pastores, es la misma pregunta que se hacían los discípulos cuando estaban con Jesús, el evangelio de Marco lo registra muy bien en el capítulo 8 de su evangelio. Jesucristo les dice entonces tengan cuidado, ojo con la levadura de los fariseos y la de Herodes los que están hablando que no tienen pan todavía no ven no entienden, tienen la mente embotada acaso no recuerdan cuando partir los cinco panes para los cinco mil cuentas canastas llenas de pedazos recogieron y cuando partí entonces los siete panes para los cuatro mil cuántas cestas llenas de pedazos hemos recogido pero y todavía no entienden dice el Señor este pasaje nos habla que los discípulos se habían olvidado de llevar comida y sólo tenían un pan en la barca, se habían olvidado lo que había pasado mucho más atrás, estaban hablando simplemente que no tenían pan, el señor les advierte sobre la levadura de los fariseos y la de Herodes pero ellos sólo piensan en que no tienen pan, el señor le recuerda a los milagros de la alimentación de las multitudes para que logren entender, sus mentes están como embotadas. Entonces el señor tiene como objetivo proyectar los hacia adelante teniendo como base un principio que de ninguna manera tienen que negociar y el señor entonces les dice: “tengan cuidado ojo con la levadura de los fariseos y ojo con la levadura de Herodes”, el señor no les habla de los recursos porque éstos nunca faltarán pero si les habla en primer lugar de la levadura de los fariseos, la levadura de los fariseos es la levadura de los religiosos, es la preocupación muchas veces morbosa de mantener el control sobre la religiosidad del pueblo a través de la reglamentación, tenemos que tener cuidado cuando estamos más preocupados en ser dirigentes que no en que la gente sea libre en Cristo. La levadura de los fariseos representa la hipocresía, la piedad mal entendida convertida en legalismo, la justicia sin la misericordia, es alejarnos de la gracia, del amor, de la gratitud, del respeto hacia el otro; caer entonces en el abuso del poder. Debemos recordar pasajes como Óseas 6:6, Miqueas 6:8, Mateo 12:1-8, Mateo 9:12-13, donde el señor está enfatizando la misericordia, “misericordia quiero y no sacrificio", por otro lado nos encontramos con la levadura de Herodes, representa precisamente una sociedad sin Dios, secular, sin necesidad de depender de nadie, resolviendo los problemas a su juicio, añadiendo los valores del sistema vigente o mundanal, mentir, aceptar por bueno lo que es malo, inmoralidad sexual, corrupción, poder, libertinaje, manipulación, resultados exitistas sin Dios, es decir, el mercado manda, entonces nos postramos ante sus reglas y métodos, tenemos que tener cuidado con el poder del imperio, con el poder del sistema.

El mero crecimiento numérico se puede tomar o transformar en un objetivo en sí y para muchos el objetivo justifica los medios y la gran multiplicación, números y porcentajes, tenemos que recordar queridos hermanos, que no son sinónimos de transformación y cooperación en la misión, somos llamados a formar comunidades eclesiales que reflejen el espíritu de reconciliación, de respeto, de aceptación, de perdón, de amor y comunión; esto lo tenemos que vivir en medio de todo el pueblo de Dios. El ejercicio precisamente del liderazgo en la vida de las iglesias locales tiene que estar marcado por ese modelo del siervo sufriente y mostrar entonces un contraste con el caudillismo y otras deformaciones causadas por el abuso del poder. Seguir a Jesús significa asumir su vida y asumir su misión. Jesús les recuerda a sus discípulos que no deben preocuparse de la comida el vestido y donde dormir nos proyecta a hacer y hacer como Jesús, cuando les dijo cruz al otro lado, toda la iglesia debe recordar que es responsable de trabajar en cooperación unidad y comunión, juntos en la evangelización de todos los pueblos, etnias y lenguas; este cumplimiento tenemos que pensar y enfatizar que demanda el cruce de todo tipo de fronteras especialmente trabajando en “Koinonía” en esa comunión, en esa solidaridad, con todo el pueblo de Dios. Jesús entonces nos vuelve a preguntar en esta hora y todavía no entienden podemos también preguntarnos en este momento y reflexionar cuál es el modelo de liderazgo que se está formando en medio nuestro, qué implicancia tiene para el trabajo en comunión solidaridad y cooperación entre las iglesias locales y las iglesias en otras latitudes queremos alcanzar a muchos más, pero esto implica una entrega muy fuerte por parte de cada uno de nosotros.

 

3. La “Importancia” y la respuesta de Jesús

 

Cuando seguimos estudiando el evangelio de Marcos en el capítulo 9, los discípulos comienzan a discutir por el camino y Jesús les pregunta: “que venían discutiendo ustedes por el camino, ellos entonces se quedan callados porque en el camino habían discutido entre sí quien era al más importante. Cuál fue la respuesta de Jesús ante esto. Jesús elaboró una parábola dramatizada, dice el texto que Jesús se sentó llamó a los doce y les dijo: “si alguno quiere ser el primero que sea el último de todos y el servidor de todos”, acto seguido entonces Jesús toma un niño y lo puso en medio de ellos y comenzó a abrazarlo y les dijo: “el que recibe en mi nombre a uno de estos niños, me recibe a mí y el que me recibe a mí no solamente me recibe a mí, sino aquel al que me envió”. La ubicación del niño muy interesante porque la ubicación refleja precisamente la manera de pensar y lo que le quería transmitir el señor Jesús. La enseñanza de Jesús está centrada en dos movimientos sentarse y abrazar, Jesús se sienta y enseña, Jesús toma un niño y lo abraza no descarta de ninguna manera a los discípulos en nuestros dos movimientos Jesús muestra la paciencia que tiene con nosotros y nos recuerda entonces como discípulos suyos como debe ser nuestra actitud de servicio en la cooperación, no hacer nada por egoísmo, no hacer nada por vanidad, ser humildes considerando a los demás velando no sólo por nuestros propios intereses sino también por el de los otros, servir, amar, abrazar, recibir a otros y dar oportunidades. El señor está presentando un modelo de relación, es un modelo de comunión que tiene que ver con la sencillez, con la humildad y la pequeñez. Jesús nos presenta un modelo donde precisamente él está mostrando quién es el enviado de Dios. Es esta persona un niño y nos dice el señor Jesús en el evangelio de Marcos “les aseguro que a menos que ustedes también y se vuelvan como niños no entrarán en el reino de los cielos, por lo tanto, el que se humilla como este niño será el más grande en el reino de los cielos”. Nos habla del modelo de la humildad en la comunidad, en la comunidad del reino y de la necesidad de cambiar para pertenecer a este reino, para los religiosos de esa época el reino de Dios consistía precisamente en el cumplimiento de la ley; la sencillez, la humildad y la pequeñez no formaban parte de su estilo de vida. Estos últimos valores descritos, deben ser la manifestación práctica de la comunión en la comunidad de fe y su proyección a trabajar en cooperación con otros. Jesús resalta en la dignidad del niño el modelo del reino y su ideología, ser sencillos humildes y servidores de todos, este mensaje no es para los niños, es para nosotros los adultos. Jesús corrige los valores y la conducta contraria al reino, no tener en cuenta a los niños, a los siervos sencillos, a las personas significa no tener en cuenta a los débiles y desprotegidos; seguramente las comunidades eclesiales de esa época podían tener los mismos problemas que tenemos hoy cómo manejar el poder en nuestras relaciones eclesiales sociales, los niños nos recuerdan lo que fuimos antes de llegar a lo que somos ahora y tenemos que reconocer que a veces somos prepotentes y demasiados confiados en nosotros mismos seguir a Jesús, implica no quedarnos detenidos en nuestra manera de privatizar, la misión la misión no tiene dueño y no es un capital privado la misión es de Dios y nosotros solo instrumentos donde se nos invita a participar de ella. Marcos da el antídoto y la respuesta al problema hay también en Marcos en el capítulo 10 nos dice que debemos arrepentirnos y cambiar, sentir dolor y vergüenza, recibir el reino de Dios como un niño volvernos pequeños humildes y sencillos. Marcos dice en ese mismo capítulo que a Jesús se le acercaron entonces Jacobo y Juan pidiendo que se les concediera en el reino estar sentado uno a la derecha y el otro a la izquierda, los otros diez al oír la conversación, dice el texto que se indignaron, quizá su indignación tiene que ver en que deseamos lo mismo y le ganaron de mano. Jesús sigue teniendo paciencia y les vuelve a enseñar, nos enseña a todos y nos vuelve a decir: “como ustedes saben los que se consideran jefe de las naciones oprimen a los súbditos y los altos oficiales abusan de su autoridad, pero entre ustedes no debe ser así, al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser el servidor de todos, el que quiere hacer el primero debe ser esclavo de todos, porque ni aun el hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos”. Hoy nos encontramos por lo general con una sociedad carente del conocimiento del evangelio, pero con conocimiento de cómo funcionan las estructuras de poder, se destaca la prepotencia, la arrogancia, se observa la ambición, la soberbia, el egoísmo esto también muchas veces ocurre en la vida de la iglesia, se contrapone lo que los discípulos quieren y lo que Jesús vino a hacer, la discusión que los discípulos tuvieron en Marcos 9:34, sobre quién es el más importante ya quedó atrás, ahora el tema que les ocupa es quien ocupará el primer lugar quien tendrá más ventajas, quién tendrá más privilegios; Jesús responde entre ustedes no debe ser así, el requisito para ser grande, es ser servidor lo trascendente es renunciar a un afán de dominio y tener un sello completamente distinto ser servidor de todos, ser esclavos de todos, el requisito es ser diácono, servidor. Jesús con su ejemplo indica que el poder es para servir, para amar, al prójimo y la grandeza implica la capacidad de ser humilde, el criterio de autoridad, por lo tanto, es la ventaja que reciben los demás. Si nuestra perspectiva queridos hermanos es autoritaria y verticalista, nuestro estilo de vida será impositivo, por lo tanto, nunca estaremos cuestionando los abusos de autoridad o poder. Jesucristo vivió el grado más alto de grandeza a través del servicio para luego entregarlo a la iglesia por eso, desde ese momento el fundamento para una institución y sociedad sana, sólo puede ser una imagen invertida del poder, basada entonces en el amor, la comunión, la solidaridad, la verdad, la justicia y el servicio. La grandeza, importancia y poder es para servir cooperar y no para servirme, a esta altura lo que viene a mi mente, es preguntarnos si podemos reflexionar entre nosotros cómo está la iglesia de Jesucristo en nuestra región en nuestros países en qué estado, se encuentra la iglesia local. Lo cierto es que el señor quiere cambiar nuestra mentalidad y pragmatismo, Jesucristo quiere arrancar completamente en nuestras vidas el afán de dominio de una persona sobre otra, es una actitud interior está la eclesiología de la iglesia, volvemos a enfatizar, debe ser una imagen invertida del poder la comunidad del reino de Dios está basada en que cada uno es servidor de todos los demás practicando de esta manera la comunión, por eso más que nunca necesitamos ser rescatados por Dios y asumir entonces nuestra vulnerabilidad.