
El nirvana significa "la extinción" de la existencia. El nirvana no es un lugar, como el cielo, sino más bien un estado del ser.
Qué es exactamente, Buda nunca lo explicó. El nirvana es un estado eterno del ser. Es el estado en que la ley del karma y el ciclo de renacimiento llegan a su fin. Es el fin del sufrimiento, un estado donde no hay deseos y la conciencia individual llega a su fin.
Aunque a nuestras mentes occidentales le pueda sonar como el aniquilamiento, los budistas objetarían tal idea. Gautama nunca dio una descripción exacta del nirvana, pero su respuesta más cercana fue esta: “Hay una condición donde no hay ni tierra ni agua, ni aire ni luz, ni espacio sin límites, ni tiempo sin límites, ni ningún tipo de ser, ni ideas ni falta de ideas, ni este mundo ni aquel mundo. No hay ni un levantarse ni un fenecer, ni muerte, ni causa ni efecto, ni cambio, ni detenimiento.”
Si bien ningún budista realmente entiende la condición del nirvana, es su esperanza eterna.
Cada mes, la mayoría de los budistas tienen festividades religiosas especiales. Estos son a menudo días cuando hay luna llena. Muchos budistas van a templos para adorar en estos días especiales.
Velas e incienso
Los budistas adoran en los santuarios que ellos hacen en casas donde encontrarás una estatua de Buda, velas e incienso o en las distintas formas de templos que tienen como la pagoda o la Estupa.
Todos los templos budistas tienen una estatua de Buda.
Normalmente, se sientan en el piso descalzos frente a una imagen de Buda y cantan. Es muy importante que sus pies estén alejados de la imagen de Buda. Escuchan a los monjes que cantan usando textos religiosos y rezan.
La adoración budista se llama puja. La gente canta para mostrar su amor por Buda. Hacen ofrendas de flores, velas, incienso y agua pura en un santuario. La gente le agradece a Buda por sus enseñanzas.
Cuando están solos, por lo general, meditan y leen los libros sagrados budistas.
Más que solo banderas coloridas
Las banderas que ondean en la meseta del Tíbet son algo emblemático. Para los budistas tibetanos, estás son banderas de oración y el orden de los colores (azul, blanco, rojo, verde y amarillo) se encuentran en sintonía con los 5 elementos: espacio, agua, fuego, aire y viento, y tierra, y están asociados a los 4 factores que dan una vida positiva: la longevidad, el mérito acumulado, el poder y la suerte.
El viento, es el encargado de dispersar los mantras de oraciones escritos en las banderas, por eso siempre estarán en zonas altas.
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