La Iglesia debe acompañarle

La Iglesia debe acompañarle
Resumen

¿Debe una iglesia ayudar financieramente a un candidato potencial en su preparación en cursos de seminario, de misiones, o de idioma?

Fuente
Revista VAMOS

Si el candidato es un joven, señorita o adulto que ha dado muestras de madurez espiritual y está deseando servir al Señor en misiones, la iglesia debe acompañarle en el proceso de capacitación tanto en el área bíblica, misiones o idiomas.

Muchos en esta etapa de preparación deberán dejar sus empleos para dedicar más tiempo en cumplir y lograr los objetivos.

Algo que se podría hacer es que el candidato firme un convenio con la Iglesia. De que si al término de sus estudios el candidato no desea salir al campo, deberá devolver el dinero a la Iglesia para que este quede como fondo para otros que lo estarán necesitando. Así le damos más seriedad y se adquiere compromiso de parte de los candidatos también.

Oremos que haya iglesias que apoyen a sus candidatos en este proceso de capacitación y durante el tiempo de servicio en el campo como misionero.

Es invertir, no un gasto “Un candidato o movilizador debe poner combustible de pasión y visión a su llamado. Debe invertir en buen material de lectura y preparación.

Jamás debe ver esto como “un gasto” sino como una inversión de vida que durará su fruto en la eternidad.”

Claudia Bustamante, Argentina Julieta Murillo, directora de SIM Oficina de Latinoamérica

 

Dales tiempo para prepararse

Usualmente la iglesia desea que un candidato trabaje fuertemente en la iglesia hasta el día de subir al avión. Si bien es importante que esté presente en la iglesia, hay un momento en que es necesario que deje sus responsabilidades a otras personas en la iglesia para enfocarse en el programa de salir.

El equipo pastoral debe entender que el candidato necesita tiempo para terminar cursos, hacer su gira promocional, juntar trámites para salir, pasar tiempo con su familia, etc.

Sería bueno que el candidato y los líderes hagan una línea de tiempo para ponerse de acuerdo de las prioridades y metas de sus últimos seis meses antes de ir.

 

Le toca la iglesia local

La iglesia local con su ministerio de enseñarnos, equiparnos, darnos oportunidades para servir, desarrollar dones espirituales, con sus oportunidades de grupos pequeños, con la posibilidad natural de desarrollar relaciones profundas a través de las luchas comunes en la vida y en el ministerio, es el invernadero dado por Dios, para crecer y prepararnos para cualquier ministerio que el Señor tenga, ya sea misionero u otro diferente.

Carlos Scott en “Quién dice misión, dice capacitación”,

 

 

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