
Es cierto que para nosotros los latinos, "quienes somos" es mas importante que lo que "hacemos." Nuestra identidad esta íntimamente ligada a nuestra posición social y por lo tanto, "quienes conocemos" también es importantísimo. Para el "gringo" del norte, una red o "network" tiene por objetivo principal su función en el desarrollo de contactos para prom cionar o vender sus productos. Pero para el latino, las redes existen para conocernos e identificarnos con otros con la cual estamos unidos por un sentir común. En el caso de la red de capacitación, este sentir común es una "pasión" por la capacitación de nuestros misioneros. Por esta razón, en primer lugar, la red de capacitación existe para conocernos e identificarnos como cuerpo vocacional.
Pero la red también tiene su lado funcional. La capacitación es una ciencia y un arte. Es una ciencia porque se desarrolla en base a conocimientos y técnicas apoyadas por sus bases teóricas/filosóficas y comprobadas por la practica. Es un arte porque estas técnicas y practicas son estériles sin laentrega del compromiso y corazón del quien pretende formar al misionero.
Por eso, la capacitación ministerial es sobre todas las cosas una inversión de vida en aprendices al estilo "Jesús" con sus discípulos. En este sentido, las redes existen para ayudarnos mutuamente a perfeccionar nuestra "ciencia" y nuestro "arte."
Los centros y programas de capacitación también tienen desafíos y problemas en común. Muchos de estos no se pueden encarar efectivamente si no nos unimos para hacer fuerza. La formación de "redes" o "asociaciones" a nivel local, nacional, regional y continental nos permite encarar cosas mucho mayores a lo que se puede hacer como instituciones separadas. En los quince años desde mi "llamado" a la capacitación misionera, he identificado las siguiente áreas generales de necesidad