Orientación Inicial para candidatos a Misioneros

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Foto de Vija Rindo Pratama: https://www.pexels.com/es-es/foto/foto-de-hombre-caminando-por-la-carretera-2526396/
Resumen
Se hace énfasis a las característica actuales del Servicio misionero, el cual requiere de la convergencia de personas con diferentes dones, capacidades y características
Fuente
Daniel Bianchi

Partiendo de el supuesto de que una buena orientación es la mejor manera en la que podemos servir a las personas que tienen una inquietud misionera (candidato, postulante, interesado o como decidamos llamarlo). Con ello – a su tiempo – haremos una buena contribución a la iglesia donde es miembro, al lugar de servicio donde puede llegar a ir y a los futuros compañeros de misión.

Debe resaltarse que la característica actual del servicio misionero requiere de la convergencia de personas con diferentes dones, capacidades y características. Además debido al crecimiento de la iglesia en el “Sur global” (también conocido como el Mundo de la mayoría, Los dos tercios, etc. si bien ninguna parece expresarlo adecuadamente), la composición de la fuerza misionera es cada vez más multicultural, multilingüística y multiétnica. Lejano está el tiempo en que la palabra “misionero” evocaba un tipo de persona específico realizando un determinado tipo de tarea. Más lejano es el tiempo cuando misionero representaba a las personas de Estados Unidos o Europa. Mucho más lejano, y seguramente extinguida, está la imagen de un hombre blanco vestido de explorador con casco que es seguido por una caravana de gente de color a través de un sendero en la selva. Sin embargo, y a pesar de las transformaciones sucedidas, ciertos estereotipos permanecen entre nosotros.

Paralelamente hay una amplia variedad de enfoques acerca de cómo surge un misionero. Están quienes hablan del ”don de misionero”, otros dicen que es un “llamado específico”. Para algunos es una “vocación”, para otros es cuestión de “seguir la dirección divina”. Para unos “un acto de obediencia”, para otros se trata de “descubrir la voluntad de Dios”, y están quienes afirman que es una cuestión de “sentido común santificado”. Y así se pueden mencionar otras perspectivas. Más allá de todas ellas, hay algo en el que todos deben coincidir y que hay que identificar al misionero latente, ese que puede estar más cerca de lo que se supone. Esa persona con inquietud que necesita orientación.

En el apuro (movido por una urgencia basada en las Escrituras pero – a veces despojada – de la sabiduría y discernimiento de la misma) se cometen equivocaciones que pueden traer mucho dolor. Es que el misionero no solamente es alguien que hace, sino principalmente alguien que es. Así, el ser y el hacer deben estar juntos aún en maneras que pueden parecer insólitas como lo muestra una carta de un líder de la Polinesia y que cita Michael Griffiths en su libro: “Give up our small ambitions” (sin traducción al castellano). En la carta se enumera las aptitudes que los cristianos de esa zona del Pacífico esperaban encontrar en un misionero: capacidad para mezclarse con la gente, saber mezclar cemento, atravesar ríos, ayudar en un parto, sentarse con las piernas cruzadas, secar pantanos, ingerir comida extraña y soportar amablemente las equivocaciones. Además sugirió que la persona alérgica a las hormigas, el calor, la humedad, las picaduras, los picantes, las madres solteras, la pobreza y el polvo harían bien en pensar dos veces antes de salir de su país.

Antes de seguir corresponde hacer una observación. Para identificar a los nuevos misioneros es imprescindible que el liderazgo de la congregación tome una participación activa. En otras palabras, se requiere una decisión intencional. En cada iglesia hay personas listas para avanzar hacia el servicio misionero. La pregunta obligada es: “¿Hay líderes igualmente listos para identificar a esas personas, acompañarlos y enviarlas?. De otra manera ninguna orientación servirá de mucha ayuda si después no hacemos lo que hay que hacer. Esto parte de la base de mi entendimiento que la tarea misionera debe contar con la participación comprometida de la iglesia local y que esta no es una mera convidada de piedra.

Vayamos entonces a algunas pautas generales que nos sirvan para la debida orientación. De más está decir que la orientación es una etapa exploratoria, de reconocimiento y aprendizaje. Todavía el Candidato no ha tomado decisiones, no ha elegido. Está en proceso, en maduración. Está de más decirlo pero es importante tenerlo en cuenta. Tanto para el Candidato, para que no se sienta que luego de ser orientado tiene que seguir en un camino que entiende no es para seguir. También esto es importante para el orientador para que sea cuidadoso de no ejercer ningún tipo de presión sobre la persona que orienta. Ahora sí, pensemos en algunas preguntas para ayudar al Candidato a saber si se tiene o no se tiene lo que hay que tener.