
“Por un lado estoy contenta porque sé que estoy donde Dios me quiere, pero el proceso de adaptación, NO es fácil. ¿Sabes? Nunca estamos preparados, siempre nos choca y todo lo que sabemos es nada, necesitamos reaprender; sin embargo es el momento para depender aún más de nuestro Señor y Él no nos deja.”
Una misionera en sus primeros meses en el campo
- Recibir el llamado y el deseo de querer ir a servir en la obra misionera.
- Informar a familiares, amigos y el liderazgo de iglesia sobre el llamado.
- Hacer un test sobre los dones, talentos y temperamento, personalidad, tipo de liderazgo, etc. Evaluar lo que tienes y lo que falta en tu preparación.
- Tomar cursos bíblicos, en un seminario o de forma personal o por internet.
- Estudiar y experimentar las misiones transculturales. Leer libros y ver videos sobre misiones transculturales. Asistir a conferencias sobre misiones transculturales.
- Estudiar acerca de la religión dominante donde quieres servir.
- Resolver y devolver “deudas económicas” para hacerte libre de compromisos de largo plazo en la parte financiera.
- Aprender inglés u otro idioma además de adquirir herramientas de cómo aprender.
Prepararte integralmente
ESPIRITUALMENTE: Una fe verdadera. Un misionero enfrentará en el campo guerras espirituales. Necesita estar listo.
TEOLÓGICAMENTE: Hay que preparase y profundizar en la Palabra.
EMOCIONALMENTE: Preparación para cambios y para ser parte de un equipo.
RELACIONES INTERPERSONALES: Misiones es hacia la gente y con la gente: personas.
FAMILIA: Tantos los que se van contigo (tus hijos) como los que podrían quedarse atrás.
HABILIDADES y TALENTOS: Dios va a usar tus habilidades desde tus pasatiempos hasta habilidades aprendidas en tu profesión.
CULTURALMENTE: Entender las otras culturas, sus costumbres para poder alcanzarlos.
CARÁCTER: Deja que Dios toque temas personales. Cada cosa, cada falla aun pequeña, se puede ver grande en el campo misionero. Tentaciones o luchas pueden ser más fuertes en el campo.
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