
Una iglesia autóctona
Cuando la gente de una comunidad piensa que en el Señor como suyo, no como un Cristo extranjero; cuando ellos hacen las cosas como para el Señor, conociendo las necesidades alrededor de ellos, adorando en patrones que ellos entienden; cuando sus congregaciones funcionan y participan como un solo cuerpo, estructurados en su cultura de origen, entonces tienes una iglesia autóctona.
Fuente: Allen Tippet
No Contextualiza: Rechaza la idea de cómo una cultura recibe y practica la Cristiandad.
Poca Contextualización: Conoce que existen diferencias culturales, pero le da poca importancia a la cultura. Bajo este modelo, misioneros podrán traducir la Biblia a la lengua local pero plantarán nuevas iglesias con las mismas formas y maneras de las iglesias de su país de origen.
Contextualización No-Crítica: Tiende a priorizar la cultura sobre el evangelio. Minimiza las eternas verdades de las escrituras para poder enfatizar las prácticas y convicciones culturales.
Contextualización Crítica: Preserva las verdades del Evangelio y toma cuenta de las diferencias culturales.
Fuente: Paul Hiebert, antropólogo y misionero
Menos es más
Más no es más, menos es más. Todo obrero del evangelio tiene que aprender a simplificar todo lo que enseña de tal forma que hasta la última persona presente pueda replicar lo que estamos enseñando. Ideas simples son transferibles.
Conceptos complicados impresionan pero requieren mucha explicación y difícilmente son reproducibles. Busca simplificarlo todo.
Guido Muse, misionero en el Ecuador
Apliquemos la contextualización
Hazte Presente: Sé parte de la comunidad a la que Dios te envió, y no solo esperes que se conviertan en lo que Dios quiere que sean. ¿Conoces a la gente? ¿Conoces sus luchas locales, sus valores? ¿Sus prácticas e intereses locales? Practica Discernimiento: Algunas veces debemos luchar, algunas veces tenemos cosas en común, pero siempre buscamos sanar.
Desarrolla tu teología: No podrás conectarte con su cultura si no eres teológico. Para hablarle a una cultura del pecado, el evangelio y del carácter de Dios, necesitamos entenderlos primero.
Reúne Coraje: Al igual que con Jesús y los apóstoles, predicar el evangelio y obrar de acuerdo a ello te llevará tanto a ser querido por ayudar, como a ser odiado por decir la verdad.
Habla Claro: Habla la lengua de la cultura y nunca dejes de aprender a comunicarte mejor.
Ama: No es apropiado proclamar que amamos a otros sin una demostración real de amor.
Fuente: Joe Thorn, pastor y autor
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