
Cuando un obrero salió al campo, su mamá, que no era creyente, estaba muy enojada, principalmente con su iglesia enviadora. Decía que le habían ‘lavado el coco’ a su hijo, y que en lugar de ejercer su profesión se iba a meter en ese lugar tan peligroso a vivir una vida que no es la que se merecía un profesional como él. Le habían lavado el coco y se lo estaban llevando de su lado.
Esta iglesia hizo un trabajo excelente y tan genuino mostrando a Jesús, estando presente, pero sin forzarla, dando amor, acompañando a pesar de y fue muy lindo ver que con el paso del tiempo, la mamá de este obrero conoció a Jesús, comenzó a asistir a esta iglesia y a raíz de eso pudo entender y apoyar a su hijo.
Alexandra Mantilla, directora del Departamento de Cuidado Integral de FEDEMEC, Costa Rica
Ellos cuidándolos significaba que yo podía venir
¡El cuidado a la familia del misionero es realmente importante! Ellos cuidando de mis papás significaba que yo podía estar aquí.
Si no hubiera habido ayuda para mis papás, no creo que hubiera podido quedarme aquí. De hecho, después de que mi papá sufrió el derrame cerebral, yo estaba convencida de que no iba a venir a Perú, pero mis papás me dijeron NO, debes ir.
Pero si ellos hubieran estado solos, no hubiera podido estar aquí, y si hubiera estado, estaría muy estresada. Aún con ayuda, yo sentía el estrés de la situación que mis papás estaban pasando. Como misioneros, hay muchas cosas alrededor que siempre están afectándonos. Cuando alguien viene de otro país, hay muchos factores que nos afectan, y tener paz en nuestros corazones y mentes sobre la familia que dejamos, trae un alivio que nos deja enfocarnos, trabajar mejor, nos quita estrés, etc.
Lindsay Geverink de Segura, misionera en Perú
Si deseas conocer mas sobre este tema, entra al siguiente link: cuidando-de-los-que-se-quedan