Todos tenemos parte en el cuidado integral

Todos tenemos parte en el cuidado integral
Resumen

“Dios es quien soberanamente envía y cuida de aquellos que proclaman su mensaje. Pero esta verdad divina no elimina la realidad que la familia misionera enfrentará situaciones de crisis tal como las familias seculares también experimentan.”

Dr. Carlos Pinto, psicólogo y coordinador de SIM Región Andina

Fuente
Revista VAMOS

Sabemos que Dios está cuidando de nosotros y de aquellos que están en el campo, pero la pregunta es ¿los estamos cuidando nosotros? Si la respuesta es no, ¿por qué es así? La razón principal para llevar a cabo el cuidado integral de los misioneros es que es un mandato de Dios y eso debería ser suficiente para que lo hagamos.

1 Pedro 5:2-4 nos dice: “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria”.

Esos versículos no sólo describen cómo debe hacerse sino también cuáles serán las consecuencias de hacerlo.

El envío de un misionero al campo no debe significar que hay una persona menos en la iglesia sino por el contrario, debe ser tomado como si todos fuéramos con él, manteniendo un mismo espíritu. Ese “mismo espíritu” se evidencia en los cuidados que la iglesia tiene con ese miembro de la familia que ahora se encuentra lejos.

“El cuidado del misionero es el cumplimiento del mandamiento de amar al prójimo y la expresión natural de nuestra comunión. Esto va más allá de los cuidados básicos, no es un evento ni tampoco algo automático. Es intencional, planeado y dura por toda la vida misionera”, dice María Tostes de Misión Antioquía en Brasil.

Por su parte, el misionero Mario Loss, quien sirvió muchos años en Uruguay, dice: “Ese cuidado se lo puede comparar con lo que una planta necesita para crecer y producir fruto; abono, agua, luz, poda, y protección de insectos o enfermedades. Cuidar del obrero significa asegurar que no le faltan los elementos necesarios para lograr el fin de glorificar a Dios”. Y agrega que como administradores de la obra de Dios, todos tenemos parte en esta tarea.

¿Qué hay de ti? ¿Estás involucrado en el cuidado hacia los misioneros que tu iglesia ha enviado? ¿Hace cuánto no sabes de ellos? ¡Nunca es tarde para empezar!

 

 

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