
Resumen
“Dios va a probarnos en cada situación de crisis o necesidad. Llevo muchos años sirviendo al Señor y he aprendido a vivir por fe, gracias a las pruebas.”
Mariann Lucas, directora en JUCUM en Ucayali, Perú
Fuente
Revista VAMOS
Las crisis son inevitables, pero hay formas en las que la iglesia y agencia misionera pueden cuidar de los misioneros de manera efectiva:
- Desarrolle una relación más cercana con el misionero, de forma que conozcan su carácter, fortalezas y debilidades, y le permita ayudarlo de forma más efectiva.
- Escúchelo y permítele expresar sus emociones y explique por qué se siente o piensa así. Menciónele que es normal que se sienta y piense así en una crisis.
- Provea constantemente ánimo bíblico y emocional; además de consejos prácticos de protección.
- Ayúdele a reconceptualizar su duelo subjetivo y a no verlo como catastrófico.
- Capacítele en los artículos primeros auxilios, nutrición, medicina preventiva y alternativa en especial para los lugares donde no hay médicos.
- Prepárele con buenas prácticas de salubridad como el tratamiento del agua de acuerdo con el lugar donde irá o está.
- Manténganse actualizados sobre la situación del país donde está sirviendo su misionero y hágale saber que está al tanto.
- Pregúntele si tiene alguna necesidad, tanto personal como ministerial, que su iglesia pueda satisfacer.
- Ore por él y oren juntos. Pídale sus pedidos de oración y agradecimiento, compártalas con la iglesia y hágale saber que están orando por él.
- Comuníquense a menudo y de manera segura. Recuerde: algunos misioneros viven en países donde es ilegal compartir el Evangelio.
- Siga compartiendo sus cartas de oración con la congregación: ya sea por correo electrónico o verbalmente a través de los cultos en línea.
- ¿Su iglesia tiene cultos en línea? Invítale a adorar con ustedes; incluso podría darle la oportunidad de compartir sobre su ministerio y cómo es la vida para ellos durante una crisis.
Mi actitud frente a las dificultades (tomado del Salmos 23)
- Confianza en Dios: Jehová es mi Pastor, nada me faltará.
- Recuerda que Dios cuida de nosotros: En delicados pastos, Él me hará descansar.
- Conforta tu alma y déjate ser pastoreado por Dios a través de Su Palabra: Él confortará mi alma.
- Busca ser justo y piensa también en tu prójimo: Jehová nos pastoreará por sendas de justicia, por amor de su nombre.
- No temas: No temeré mal alguno, pues su vara y cayado me infundirán aliento.
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