Lecciones que la Iglesia puede aprender del COVID-19

Lecciones que la Iglesia puede aprender del COVID-19
Resumen

Aunque este proceso de aislamiento duela, frustre, aburra y nos provoque sentimiento de tristeza: ¿Qué enseñanza puede sacar de este proceso? ¿Qué podemos aprender unos de otros y del Dios al que servimos, mientras tratamos de conectarnos de otras maneras?

Fuente
Revista VAMOS

El nuevo coronavirus (COVID-19) está causando estragos en el mundo, y la Iglesia no está exenta de sus efectos de largo alcance. Durante este tiempo, hay muchas lecciones que la Iglesia puede aprender y sobre las cuales puede sacar provecho de lo que está sucediendo:

  1. Dios siempre ha tenido el control: No tenemos porqué preocuparnos. Se trata de estar disponibles y dispuestos, dejando los resultados finales a Dios. Las puertas de la iglesia están cerradas y todavía Su Palabra es predicada.
  2. Dios sigue trabajando, aun en las crisis: Los cristianos también tienen la oportunidad de ver las bendiciones de Dios y Sus misericordias seguras. Las cosas pueden estar mal ahora, pero a veces, lo que parece una causa perdida puede llegar a ser una gran bendición (Génesis 50:19-20).
  3. Nos está acercando más que nunca: Con las puertas de las iglesias cerradas, el internet y con más tiempo libre podemos tener cultos, reuniones, discipularse, orar y fortalecernos más que en otros tiempos.
  4. El discipulado es clave: Es difícil predicar a cada familia y conocer a cada uno en persona, entonces es momento de delegar y multiplicarnos para que todos crezcan y así también puedan cuidar de otros.
  5. La Iglesia va más allá de Sus 4 paredes: Esta es la oportunidad para que los ministremos y marquemos la diferencia en la vida de las almas perdidas. El sufrimiento y la falta creados por la pérdida de empleo y otros recortes han abierto la puerta para que mostremos el amor de Cristo a través del discipulado.
  6. Nos necesitamos unos a otros: Dios creó a la humanidad para que viviera en comunidad. En ese sentido el distanciamiento social y el confinamiento viola este principio y causa niveles de estrés altos cuando pasan los días y haciendo que se pierda la capacidad de relacionarse con otras personas.
  7. El descanso es necesario: Algunos creyentes estaban tan involucrados en los ministerios de la iglesia que no se daban tiempo de descanso. No es que estuvieran presionados, pero su sentido natural de propósito y ministerio los llevó a hacer cosas... ahora, no tienen más remedio que descansar.

 

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