
“El Evangelio no es una fórmula doctrinal para la salvación del individuo, sino las Buenas Nuevas de la acción de Dios por medio de Jesucristo con mira al cumplimiento de Su propósito para toda la raza humana. Y estas Buenas Nuevas se comunican, no sólo en palabras, sino en acciones; no sólo por lo que se dice y se hace, sino por lo que eres”, según René Padilla, escritor cristiano.
“La unción y misión son inseparables, y por otra parte la misión que resulta de esa unción es una obra orientada a las personas más vulnerables de la sociedad”, dijo René.
“La misión se orienta a la satisfacción de las necesidades básicas del ser humano incluyendo la necesidad de Dios, pero también la necesidad de techo, alimento, abrigo, salud física y mental y el sentido de dignidad humana”, dijo René.
Para llevar a cabo la misión integralmente debes cumplir el rol de predicar las Buenas Nuevas de salvación de Jesucristo.
Promover un discipulado que permita la transformación del carácter de cada creyente al carácter de Cristo.
Crear una comunidad de adoración y alabanza a Dios, así como de solidaridad y de compartir las cosas; que sirva plenamente a las necesidades integrales de hombres y mujeres; que denuncie el pecado, liberte a los cautivos, que anuncie el perdón y que señale el camino de la verdad, Así como la primera iglesia en Hechos 2.
La Iglesia es llamada a cuestionar las pretensiones absolutistas de los poderes de este mundo, a desenmascarar el egoísmo y la injusticia que caracteriza a este presente orden y a inquietar la conciencia de aquellos que viven presos de la ignorancia y la miseria.
Positivamente tiene el imperativo de anunciar el nuevo orden de Dios en Cristo, señalar el camino del arrepentimiento y la fe como vía transformadora y regenerador, interpretar las señales de justicia, liberación y plenitud de vida que laten en el mundo.
Fuente: Mauricio Salinas, abogado cristiano
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