El modelo Devocional-Misional

El modelo Devocional-Misional
Resumen

¡Humillémonos, busquemos Su rostro y volvámonos de nuestra mediocridad para ser usados! (2 Cro 7:14; Hab. 3:3)

Gustavo Gumbs, director de Manarah Panamá y de la Fundación de Asistencia a Migrantes (F.A.M.)

Fuente
Revista VAMOS

¿Cuál fue el secreto de los grandes misioneros que en medio de su profunda debilidad Dios les permitió ser gigantes espirituales, y grandes ganadores de almas que impactaron naciones y transformaron sociedades?

No solo fue una comprensión de Su MISIÓN, sino también (y tal vez primordialmente) su profunda DEVOCIÓN al que los llamó.

La “misión” habla de hacer (acción, actividad) y la “devoción” habla de ser (comunión, vida interior). Hay quienes hacen énfasis en “ser” u otros en “hacer” por lo que ha habido una eterna tensión entre ambas tendencias. Pero, ¿por qué tenemos que escoger entre lo uno o lo otro? La “misión” se alimenta de la “devoción” y la “devoción” a su vez se retroalimenta con la “misión”. Brotan la una de la otra, son interdependientes.

La propuesta para los pastores, líderes, movilizadores e iglesias es una:

Ser una Iglesia devota-misionera

Este es el nombre de una visión con énfasis doble (devoción-misión) con la que debemos procurar movilizar discípulos, pastores y congregaciones.

¿El modelo misional?

Es el perfil de una iglesia que entiende que existe, no por sí misma, sino por aquellos que no son parte de ella (Is. 49:6). Es la cultura de una iglesia que comprende las misiones no como una actividad o agenda, sino como el propósito global y local de Dios (Mt 4:19; 28:19-20).

Si lo anterior es cierto, ¿por qué motivo se le está adjuntando una dimensión devota al modelo misional y que significa?

¿Qué es la devoción?

Es sinónimo de la palabra “piedad” en la Biblia. La “piedad” es afecto, amor y temor de Dios. Es reverencia a Dios, destacando un sentimiento de asombro. Ser devoto, denota aquella piedad caracterizada por una actitud en pos de Dios.

La piedad o devoción honra la Palabra y la lleva a la acción (1P. 1:8; 2P. 3:11; Jn. 14:21,23).

Piadoso: justo, santo, devoto, temeroso de, entregado y/o consagrado a DIOS.

¿El modelo devoto-misionero?

Entonces la razón del énfasis “devoción” (adjuntado el “misional”) es obvia, pero profunda. No podemos dar por sentado que al hablar de misiones-misional se sobreentiende el aspecto oración-devoción. Lastimosamente, la Biblia y la historia han demostrado que es posible tener molde sin contenido, forma sin sustancia, una apariencia exterior de piedad sin vida interior (2 Ti. 3:5). No queremos estructuras sin vidas transformadas en la presencia de Dios (2 Cor. 3:18).

Hoy, más que nunca, la Iglesia tiene las mejores herramientas organizacionales y administrativas, la sana doctrina, la capacitación y la mejor tecnología; sin embargo, carecemos del testimonio y poder de la Iglesia neo testamentaria (o histórica).

Si queremos hacer la diferencia en el campo global y local, la vida interior en nuestras congregaciones debe ser sana y renovada en la presencia de Dios.

Si queremos enviar obreros al campo que amen a Dios, odien el pecado y tengan pasión por las almas, estos deben salir de iglesias en la misma condición espiritual.

Solo este tipo de obreros respaldados por este tipo de iglesias tendrán un impacto que permanezca y trascienda (Jn. 15:16) en vidas y comunidades esclavizadas al pecado y a Satanás en el mundo.

 

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