
“He concentrado todas mis oraciones en una, y ésta es: Que pudiera morir a mí mismo y vivir solo para Él.”
Charles Spurgeon
Para ser discípulo, en primer lugar debemos confesar nuestros pecados, arrepentirnos, entregar nuestras vidas a Jesús y obedecer todo lo que Él nos manda. En pocas palabras debemos “nacer de nuevo” (Juan 3:3-5).
El ser discípulo es una decisión radical de la voluntad, que viene de la “insatisfacción santa” del corazón, que entiende que no importa nada más en el mundo que la voluntad de Dios (Filipenses 3:13-14). Esto llevará a una persona a negarse a sí misma y a tomar su cruz cada día para seguir gozosamente a Jesús. Dado que esto se trata de tomar una decisión, uno se puede convertir en discípulo el mismo día en que se nace de nuevo. Esto es exactamente lo que hicieron los primeros cristianos, ellos habían decidido estudiar la Biblia constantemente, vivir en compañerismo, compartir el pan y las oraciones, vendían todas sus posesiones y bienes. Nadie tenía que suplicar a estos primeros cristianos que dieran el diez por ciento de algo, porque ellos, desde el primer día, daban el cien por ciento de todo. (Hechos 2:43-47).
El Discipulado Es Permanecer en Cristo
La única salida que tienen los creyentes para evitar el enfriamiento espiritual y de evitar convertirse en religiosos, es el discipulado.
Solamente los discípulos permanecen en Jesús (Juan 15:5-6). ¡La vida egoísta no puede, ni podrá permanecer en Jesús!
El Discipulado Significa Entusiasmo por Jesús
No se puede encontrar un discípulo seco, así como no se puede encontrar una uva seca en una viña saludable. En Juan 1, los discípulos comenzaron a testificar de Jesús el mismo día en que lo conocieron, esto también se repitió con la primera Iglesia (Hechos 8:4). Dejamos de testificar cuando perdemos el entusiasmo por Jesús, cuando cesa nuestra intimidad con Él.
El Discipulado Significa Abandonar Nuestros Planes
Tomar nuestra cruz cada día significa entregarle a Jesús todo nuestro tiempo. Si tú le das a Jesús tu tiempo, le estás dando tu vida. La vida es tiempo y el tiempo es vida. El tomar nuestra cruz significa ¡Morir cada día, entregándole a Jesús cada segundo de cada hora! Un discípulo nunca hará nada más que lo que está en los planes de Dios ni tampoco pone justificaciones o excusas para seguirlo, el unirnos a los planes de Dios significa renunciar a los nuestros, aún si se trata de nuestros padres, hermanos, familia e incluso tu propia vida (Lucas 14:25-33).
El Discipulado Significa Bendición y Persecución
Después de que Jesús les dijo a Sus discípulos lo difícil que era para un hombre rico ser salvo, «Pedro comenzó a decirle: Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.» Marcos 10:28. El seguir por completo a Jesús es difícil, ser Su discípulo requiere que andemos por el camino angosto que lleva a la vida (Mateo 7:14), y aunque muchas veces olvidamos, Él tiene recompensas eternas para nosotros (Marcos 10:29-30). El discipulado además trae consigo persecución y división, para que no nos exaltemos y nos conformemos a este mundo (1 Corintios 12:7/Romanos 12:2), y porque también el mismo Jesús, quien trajo espada de división, ahora vive en nosotros (Mateo 10:34).
Discipulado Significa Estar en el Camino a la Santificación
No podemos ser santificados sin antes ser discipulados, así como tampoco podemos cruzar un océano sin antes subirnos a un barco o un avión. El proceso de santificación únicamente comienza en el discipulado. Los hombres que Jesús llamó, no eran perfectos. Eran pecadores al igual que nosotros pero a pesar de eso, guardaron Su Palabra (Juan 17:6). Y eso, en poco tiempo, los llevo a su santificación como consecuencia (1 Pedro 1:16).
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