Misiones en zona de conflicto

Misiones en zona de conflicto
Resumen

“Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen.”

Mateo 5:44 (NVI)

Fuente
Revista VAMOS

Hace un año y medio, nuestra familia vivió otra guerra. Por más de un mes se lanzaron misiles contra la mayor parte del país, vivíamos en un estado elevado de ansiedad, con picos agudos de miedo y adrenalina. Mucha gente nos dice “No sé cómo lo hicieron”. Al mirar hacia atrás, vemos varias cosas que nos ayudaron en este tiempo:

  1. Continúa con la vida y el ministerio de forma “normal”: Servir en zonas como ésta, hacen que en cualquier momento tengas que evacuar. Si tu familia y agencia lo deciden, está bien y no hay nada de qué avergonzarse. Cada país y conflicto trae sus propios desafíos y circunstancias. Nuestra familia decidió quedarse y continuar ministrando. Eso significó viajar más de una vez a otra ciudad por un tiempo, pero nos permitió conectarnos más con la gente y nuestros socios nacionales.
  2. Establece límites. Por mi salud mental, tuve que establecer límites. Era demasiado abrumador leer las noticias, así que encargué a mi esposo que me dijera solo las cosas pertinentes, y elegí enfocarme en mi esfera de influencia.
  3. Tomen un descanso: Los conflictos traen mucha tensión, tomen descansos periódicos para pasar tiempo con la familia, hacer un proyecto familiar o aprender algo nuevo. Este verano fuimos muy intencionales sobre el descanso y nos dimos permiso para hacer cosas divertidas.
  4. Reconoce que, aunque el conflicto pase, todavía habrá efectos en tu estado mental, emocional y espiritual: Aunque estamos en buena forma física, cada vez que hay un simulacro y la sirena suena, mis hijos se esconden debajo de sus camas. Nuestra adrenalina aún aumenta cuando el escape de una moto truena. Es importante reconocer estos efectos en nosotros mismos y nuestros hijos, y contrarrestarlas con respuestas bíblicas apropiadas.
  5. Confía en que Dios traerá la paz: Hubo momentos de crisis en los que lo único que podía hacer era recitar las Escrituras. Cuando suenan las sirenas y tenemos que tomar decisiones, siempre sentimos la paz de Dios. Él es suficiente. Servimos a un Dios asombroso, y a veces la vida es realmente difícil. Pero cuando la vida es dura, Él sigue siendo bueno. Siempre.

Angela, sirviendo junto a su esposo e hijos en el Medio Oriente

 

 

Si deseas conocer mas sobre este tema, entra al siguiente link: familias-misioneras

Votación
Sin votos (todavía)