
La clave para la supervivencia de equipos multiculturales consiste en fomentar un “sentido de comunidad”. Percibir que se es semejante a otros, reconocer y estar dispuesto a mantener la interdependencia unos de otros y sentir que uno es parte de una estructura mayormente dependiente y estable.
Hay cuatro elementos necesarios para que haya un alto sentido de comunidad en un grupo particular.
- El elemento de la membresía: Se refiere al sentido de pertenencia o de compartir cierta afinidad personal.
- El elemento de la influencia: Sentir que uno ejerce cierta influencia en un grupo y a la vez es influenciado por ese grupo.
- El elemento de la satisfacción de necesidades: Creer que las necesidades pueden ser y serán satisfechas a través de los recursos colectivos del grupo.
- El elemento de la conexión emocional compartida: El compromiso y la unidad que surgen al experimentar una historia compartida.
Desarrollar este sentido de comunidad puede convertirse en un proceso desafiante pero, cuando los miembros del equipo se comprometen a crecer juntos durante este proceso, los beneficios son mayores.
(Extracto del Articulo “Evadiendo peligros potenciales en los equipos misioneros internacionales”, por Yong Joong Cho y David Greenlee- International Journal of Frontier Missions)
Mostrando el cuerpo de Cristo
Un equipo multicultural ejemplifica mejor la diversidad del cuerpo de Cristo y la gente puede ver personas de diferentes trasfondos, personalidades e incluso provenientes de países en conflicto, trabajando en unidad.
Así nos lo mostró Debbie, una misionera taiwanesa casada con un indio, quien trabajó en un equipo multicultural en Sudán.
“En Sudán, teníamos misioneros de África, Nigeria, Etiopia, occidentales, europeos, norteamericanos. El país ha experimentado más de 20 años de guerra civil. El norte peleando contra el sur, los europeos con los africanos, incluso diferentes clanes peleando entre ellos. Como equipo trabajando ahí somos un gran testimonio.
¿Cómo este equipo multicultural, de tantas naciones puede trabajar en unidad, si nosotros como país ni siquiera podemos vivir en paz? Es un poderoso testimonio para ellos de que es posible tener paz y unidad si tenemos a Cristo”.
Esta es una preciosa muestra del poder restaurador de Dios, del amor que debe caracterizar a todos Sus hijos, y es la marca de que nuestros equipos no son sólo grupos de trabajo, sino equipos que ejemplifican el cuerpo de Cristo y cuando la gente los vea, el impacto los lleve a creer en Él.
“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. (Juan 13:35)