
Primero me gustaría compartir unas pocas observaciones sobre las preguntas generales de:
“¿Quien envía a los misioneros”? y “¿Quién es responsable de su apoyo”?
Yo no soy un teólogo o misiólogo, pero como lo veo, varios principios bíblicos parecen aplicarse a estas preguntas.
1. Hechos 13:2-3 indica que Bernabé y Saúl fueron seleccionados por el espíritu santo quien pidió a la iglesia para que los separara. La iglesia así lo hizo y ellos fueron enviados.
Curiosamente, la palabra griega para “mandar” (“apostello’) no se usa aquí, es decir, “apoluo”, por lo que comprendo significa, ”liberar”.
A partir de esto, lo que entiendo del rol de la “iglesia que envía” es:
• Escuchar a Dios mientras que Él selecciona a aquellos que Él desea usar en el ministerio como “misioneros”
• Darles libertad para que puedan ir.
2. Parecer no haber bases bíblicas para la idea de que la “iglesia que envía” tiene que proveer el apoyo financiero completo, para aquellos que dejan de servir como misioneros.
Nosotros asumimos que Pablo y Bernabé recibieron apoyo de Antioquía, probablemente como un componente práctico en el proceso de “liberación”, pero no está explícitamente declarado.
Por otro lado, nosotros sí sabemos que Pablo recibió (y aceptó felizmente) apoyo financiero desde Macedonia/ Filipinas (2 corintios 8/ filipenses 4) es decir, desde las iglesias que habían plantado, en vez de la “iglesia que envía”.
A veces el trabajaba como hacedor de carpas (hechos 18:3) probablemente para generar ingresos, así que no seria malinterpretado, ni una carga para los corintios (1 corintios 9)
3. Es importante que las “iglesias enviadoras” demuestren compromiso al ministerio de la gente que ellos “liberan” para servicio misionero. Además, hay una rica bendición disponible para aquellos que dan ayuda, generosamente, al trabajo del evangelio (2 corintios 2:9) y nunca debemos negarles deliberadamente esa bendición por nuestras políticas, procedimientos, expectativas o costumbres.
4. He sido humillado y retado mientras que leía las experiencias que nuestros hermanos en Asia y África han compartido con nosotros con respecto a las bendiciones que fluyen para las iglesias que sustentan sus misioneros, aún si están fuera de la pobreza. El señor los bendice y “suplirá todo lo que les falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús “(filip.4:19).
5. Para permitir una completa expresión del cuerpo de Cristo en relación a esto, debemos tener cuidado de no insinuar o decir quién puede o quién debería sustentar a los misioneros. Todos somos llamados a una vida de mutuo compromiso y esto significa compartir las bendiciones (materiales) que Dios nos ha dado.
Interesantemente, los de Macedonia también aportaron a la iglesia de Jerusalén, a pesar de que sus vínculos eran mínimos (como parte de un cuerpo)
6. Mientras que leo filipenses 4, dos principios están siendo cada vez mas claros para mi:
a) Fuerza para vivir para Cristo y servir en lo que de Él venga (v13) pero parece que el regocijo, agradecimiento, oración y pureza personal, compromiso con la excelencia y la satisfacción tienen que ser requisitos previos (v4-12)
b) Dios tiene capacidad ilimitada para satisfacer nuestras necesidades financieras, (v19) pero esta promesa ha sido dada a aquellos que estuvieron comprometidos al sacrificio.
En su gracia,
Grame Kent
"SIM Advocate for Business Ministries"
Abogando para ministerios de negocios