
Cuando los hijos crecen, es momento de pensar en su educación superior. Debes acariciar la posibilidad de dejarlos partir porque probablemente estarás trabajando en un lugar donde no hay universidad, o no existe la carrera que quieren seguir.
Elegir una universidad o seminario puede ser muy fácil para algunos HTC y difícil para otros. Muchos eligen estudiar carreras normales, mientras que otros eligen seguir carreras involucradas en el ministerio o las misiones.
A los dieciocho años, Anna tuvo que mudarse de país para empezar su vida universitaria. A pesar que la separación de sus padres fue muy difícil para ella, decidió estar en una universidad comunitaria y eligió psicología como carrera profesional. Y aunque, como muchos de nosotros, dudó de qué carrera seguir, Dios va confirmando sus pasos.
“La universidad en el mismo país de crianza del HTC o en otro lugar dependerá de la capacidad del HTC para mudarse y autoabastecerse no solo financiera y educativamente sino emocional, espiritual y relacionalmente”, dijo Matías, HTC argentino y quien escribió una tesis sobre HTC.
“Algunos son más sensibles y es algo para considerar a la hora de elegir dónde estudiarán de modo que no sea nocivo para otros aspectos de su vida. Otros son más independientes y pueden vivir solos en un nuevo país sin problemas. Otros están en un rango intermedio y podrían vivir lejos de los padres, pero no absolutamente solos, sino que necesitan algún apoyo conocido como la iglesia, familia, referentes, amigos, etc.” concluyó Matías.
Lo mejor que pueden hacer los padres es invertir en ellos durante su infancia para que aprendan a ser autónomos e independientes con respecto a sus emociones, experiencias, responsabilidad personal e interpersonal; y así, sean adultos maduros en cualquier lugar donde estudien.
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