¡Ayuda! Mi cónyuge no se siente llamado

¡Ayuda! Mi cónyuge no se siente llamado
Resumen

Tema sobre Matrimonios y Misiones para Estudiar

Fuente
Revista VAMOS

¿Qué hago cuando mi cónyuge no tiene el mismo llamado que yo? Aquí hay 4 preguntas importantes que te debes hacer mientras descubres por qué hay una diferencia en el llamado y qué hacer al respecto:

  1. ¿Estás priorizando la salud de tu matrimonio?: ¿Tu matrimonio es saludable? A veces, uno de los cónyuges se siente descuidado mientras que el otro “vive un ministerio radical”. Si descuido a mi esposa e hijos, ¿quién soy para decir que amo a mi prójimo en los barrios pobres? Amar a mi prójimo comienza con amar a mi familia. De lo contrario, solo soy un alguien que practica la piedad para que otros me vean, mientras descuido a los primeros que Dios me ha dado para cuidar.
  2. ¿Has considerado la diferencia de personalidad?: A veces, suponemos que hay una diferencia en el llamado, pero podría ser una diferencia en la personalidad. Mi esposa ama a Dios y a los necesitados, pero de manera distinta a la mía. Soy un pensador, pionero y estratega, y ella es relacional, amorosa y acogedora, pero la gracia de Dios, nos ha conectado de maneras diferentes y llamado a ministrar de maneras diferentes. Dios nos unió por una razón y nos necesitamos mutuamente en el ministerio por nuestras diferencias.
  3. ¿Estás olvidando los temas de género?: Jamás pienso 2 veces antes de caminar por un callejón oscuro, pero mi esposa sí. No lo pensé 2 veces cuando dejé que un drogadicto duerma en nuestro sofá, pero mi esposa sí. En el campo, nuestras esposas reciben una dosis extra de perspicacia y preocupación realista. No es que estén menos comprometidas, sino que comprenden mejor los peligros que pueden surgir en el ministerio. Abracemos la idea como un regalo de equilibrio y trabajemos con ella en un nivel adicional de sobriedad, gracia y preocupación.
  4. ¿Estás permitiendo que todo se dé en el tiempo de Dios?: Dios no siempre les revela todo a ambos cónyuges al mismo tiempo. Piensa en María y José. El ángel se le apareció a María y le da algunos detalles sobre lo venidero. Mientras tanto, José, tensionado, se pregunta si su esposa lo apuñaló por la espalda. La lección aquí es paciencia. Si Dios está haciendo algo, se los comunicará a ambos en Su tiempo. Cada situación es única. Lo único que podemos hacer es actuar con la sabiduría y el amor sacrificial que proviene de Dios.

Carlos, misionero sirviendo en Camboya

Para Reflexionar

Piensa en tu matrimonio y responde honestamente: ¿Cuál es tu respuesta a estas 4 preguntas?

 

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