
Los padres hoy están más ocupados que nunca. Justo allí, en medio de nuestros horarios locos, escuchamos esa pequeña voz que nos dice que debemos guiar a nuestros hijos a vivir plenamente su fe.
Como creyentes, nuestro mayor deseo es ver a nuestros hijos:
- Pasar del enfoque de la autogratificación a ministrar a otros.
- Desarrollar el amor de Dios por todas las personas, y
- Abrazar el llamado a llevar el nombre de Cristo a las naciones.
Enseñar a nuestros hijos Su Palabra y el propósito de Su evangelio es la directriz de Dios para los padres. Donde quiera que vaya, estará rodeado por un campo misionero. Las misiones no son solo un estilo de vida, las misiones son nuestra vida.
Ana y Antonio García, argentinos sirviendo en España
Es la mejor herencia que les podemos dejar
Cuando Ana y Antonio García se casaron, en lugar de ir de luna de miel, se fueron de misiones a España. Desde entonces tomaron la decisión de servir en las misiones.
“Nos sentimos muy afortunados de servir a Dios y estar con nuestros hijos. Creemos que es la mejor herencia que les podemos dejar. Ellos se han adaptado a esta realidad y me llené de gozo cuando escuché a uno de ellos decir que quería ser misionero cuando creciera. Los valores que les hemos transmitido con nuestras vidas darán fruto en el tiempo de Dios”, dijo Ana.
Para Ana y Antonio ser familia en misión les ha permitido hacer mucho más. “Cuando te ven como una familia, la gente se te acerca más porque se establece una relación de tú a tú. Tenemos más por compartir”, señaló Antonio. Él está convencido de que “tener ojeras porque el niño ha dormido mal por la noche te permite hacer muchos amigos y hace que la gente te mire de igual a igual. Esto hace que la gente que nos mira consideren qué también pueden ponerse al servicio de los demás”.
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