
Es muy importante antes de salir, saber cómo quiero criar a mis hijos y también que opciones, oportunidades y presupuestos hay en el lugar según la crianza que quiero dar.
Andrés Corrales, misionero de FEDEMEC y SIM
“Trata de ser grande y valiente como tu hermana, ella no llora”, me decían las encargadas del lugar, pero, ¿cómo puedo ser así?, ¿cómo puedo vivir sin mi mami y papi? Hoy se siente como si me hubieran sacado el corazón”, dice un fragmento del libro Cartas Nunca Enviadas (Letters Never Sent) de Ruth Van Reken. Una hija de misioneros que junto a sus hermanos, debió quedarse a estudiar en una escuela para hijos de misioneros, lejos de sus padres.
Cuando hablamos de misiones, algunas veces olvidamos mencionar el lugar que ocupan los hijos dentro de este llamado misionero. Damos por sentado que como los padres decidieron ir, los hijos deben sujetarse. Y aunque en cierto sentido es verdad, no por ello debemos dejar de lado la importancia que tiene el involucrarlos en la tarea misionera, considerar los pros y contras y cómo las decisiones familiares, pueden afectar sus vidas. “Hay que tener muy en cuenta los temores y preocupaciones de los hijos, atenderlos, consolarlos.
No pasar por encima de ellos”, dijo Lilliam Betancourt, misionera que sirvió en una comunidad quechua con sus dos hijas.
Ir al campo misionero como familia trae muchas preguntas y dudas que necesitan ser conversadas con anticipación para tomar las mejores decisiones familiares antes de salir. ¿Dónde estudiarán mis hijos en el campo misionero? ¿Cómo se adaptará mi familia a un nuevo país y cultura? ¿Cómo haré para que los más pequeños entiendan que deben dejar su país, casa, abuelos y amigos? Dorothy Haile, Coordinadora Internacional de Educación de Hijos de Misioneros de SIM, dice hay que considerar varios aspectos. “Hablar sobre la educación de los hijos de misioneros no se puede hacer sin pensar en la vida de los niños como un todo, en el contexto de la familia en una situación transcultural”, dijo Dorothy.
Hay que entender cómo estos cambios afectarán a la familia en general y el efecto sobre los niños. No será algo fácil pero tampoco es una misión imposible. Dios los ha llamado y les dará las respuestas y creatividad para cada nuevo reto.
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