
“Fuimos de Australia a Ecuador con nuestro hijo mayor de sólo seis meses de edad. Nuestro segundo hijo nació en Ecuador. Conversamos con otros misioneros en el campo acerca de opciones escolares de corto y largo plazo y de qué cosas necesitábamos llevar para nuestro bebe, qué cosas estaban disponibles y qué facilidades médicas había en el campo.
Tener una empleada local trabajando medio tiempo en nuestra casa ayudó a que nuestra familia pueda integrarse a la cultura. Fue una enorme ayuda para nuestro lenguaje y ayudaba a que nuestro niño aprendiera español y a la vez inglés. Matthew (hijo mayor) fue a una escuela preescolar local desde los tres años de edad. Esto amplió su red de amigos locales además de los amigos de la iglesia y vecindario.
Incluimos a los niños en actividades diarias como comprar las cosas. Dimos oportunidad para amistades locales así como con el contacto con otros misioneros/familias extranjeras.
Matthew también se involucró en varios grupos de deportes: natación, fútbol, gimnasia, etc.; que no eran tan caros por algunas horas a la semana.
Incorporamos muchas tradiciones locales a las nuestras y las celebrábamos. Festivales y costumbres, que no afectaran nuestro testimonio como cristianos.
Nos aseguramos de mantener comunicación regular con los miembros de familia y amigos cercanos para cuando regresemos a Australia”.
Colin Bakon, misionero con SIM
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