La Mejor Inversión

La Mejor Inversión
Resumen

El dinero es un asunto muy delicado— especialmente en la iglesia evangélica. Es por eso que algunos predicadores que en verdad sirven a Cristo se van al otro extremo— precisamente para evitar ser asociados con tele-evangelistas.

Fuente
Revista VAMOS

Un siervo del Señor que conozco nunca hablaba de dinero ni ofrecía ninguna oportunidad para dar ofrendas durante las reuniones de la iglesia.

Este pastor ahora se ha dado cuenta que se fue a un extremo y ha hecho algunos cambios en su ministerio porque, si en verdad queremos predicar toda la Palabra de Dios, entonces inevitablemente tenemos que hablar de dinero porque la Biblia lo hace.

Dios no tiene nada contra el dinero ni la propiedad privada en sí. Lo que Dios detesta y condena es la avaricia, la tacañería, el egoísmo.

Es decir que después que Dios haya provisto para tus necesidades reales—no tus lujos innecesarios—y le hayas agradecido por eso, entonces toma el exceso con que Dios te ha bendecido y compártelo con la iglesia y con quien todavía no tenga para las necesidades que tú ya satisficiste.

En lugar de gastar tanto dinero en comprar ropa que ya ni siquiera entra en tu closet repleto, conténtate con la ropa que realmente necesites usar para servir a Dios con agradecimiento y utiliza el dinero que gastarías en prendas que a lo mucho usarás una sola vez en tu vida en adquirir vestido para los pequeños que no tienen ni siquiera un par de zapatos.

Y de paso toma tanta ropa que nunca usas y dásela a alguien que sí la va a usar.

En lugar de poner todo el excedente de tu salario en tu cuenta de ahorros para proyectos personales, toma una porción generosa y ofrécelo a la iglesia y a misioneros para que más y más personas conozcan al Salvador antes que sea demasiado tarde para ellos y tengan que pasar una eternidad infernal separados de la gracia de Dios.

Recordemos el amor de quien “no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros.” (Rom 8.32) Dios ya sacrificó aquello que es lo más precioso y valioso para poder salvarnos.

El incomparable amor de Dios en Cristo nos inspire a invertir todo nuestro dinero en el reino eterno de su Hijo resucitado con alegría y gozo. Esa es la mejor inversión que podríamos hacer.

Adaptado de un sermón de Ps. Daniel Eguiluz.

 

 

Si deseas conocer mas sobre este tema, entra al siguiente link: fondos-misioneros