la iglesia debe seguir apoyando

Traducción biblica
Resumen

La iglesia juega un papel importante en este trabajo de traducción y alfabetización. David y Heidi Coombs, misioneros del ILV trabajando en el programa AIDIA en Abancay, Perú dicen que la iglesia norteamericana está respondiendo positivamente a este trabajo porque reconocen que es la base para sembrar nuevas iglesias y no depender de extranjeros, mientras que en Latinoamérica, ellos ven que este trabajo ha comenzado a crecer y que las iglesias están entendiendo la importancia de la tarea.

Fuente
Revista VAMOS

la iglesia debe seguir apoyando

“Algunas iglesias latinas ya están apoyando económicamente a misioneros nacionales. Un equipo de misioneros latinos estará llegando a Guinea Ecuatorial, África para iniciar programas de traducción bíblica y alfabetización para los hablantes nativos del país”, dijeron los Coombs.

Sin embargo todavía hay que continuar en la concientización. Muchas iglesias no ven la traducción como un trabajo misionero por el largo proceso que esta conlleva.

Daniel Rodríguez, Coordinador de Traductores Bíblicos de El Salvador dice que algunas iglesias de su país prefieren enviar misioneros que van a plantar una iglesia en lugar de apoyar a alguien que se va a traducir, no viendo la importancia que tiene la traducción, para la comunidad y para la iglesia. “La traducción abre el campo para todos los futuros misioneros y para la comunidad. Junto a ella se lleva la alfabetización”, dijo Daniel.

Otro aspecto, es que la iglesia de América Latina tiene que aprender a desarrollar la paciencia en misiones. Marilyn Valverde, misionera de FEDEMEC trabajando en traducción y alfabetización de una comunidad indígena dice que las iglesias esperan ver el fruto al mes siguiente que el misionero salió, pero el fruto no se puede ver con tanta prontitud. “La iglesia latina no entiende que se necesita que el misionero llegue al lugar para aprender el idioma, la cultura, adaptarse y eso requiere mínimo dos años. Es un trabajo de largo plazo”, dijo Marilyn.

El apoyo económico también es importante para que los misioneros traductores puedan sobrevivir. Muchas congregaciones no saben que las ofrendas y el apoyo económico que recibe el traductor, debe repartirlo entre su propia sobrevivencia y el pago del proyecto misionero, el que trae muchos gastos.

“A veces tengo tres persona trabajando en traducción y debo darles un sueldo, refrigero, etc. Eso sale de parte de las ofrendas que recibimos”, explicó Marilyn.

Alicia, traductora que trabaja comunidades indígenas en Brasil dice que la iglesia debe entender que esos indígenas dejan su vida cotidiana para apoyar al misionero y su trabajo. Entonces si ellos se están sacrificando, la iglesia también debe hacer su parte: orando, enviando, apoyando económicamente, promoviendo el proyecto, involucrándose en todo lo que puedan.

“Si no quieren ir, involúcrense y promuevan el proyecto en otras iglesias. Promuevan la importancia de la Traducción Bíblica, o participen en el cuidado pastoral”, dijo Alicia.

Dificultades en el camino

Falta de compromiso: Los alfabetizadores tienen que lidiar con el problema de los maestros voluntarios. Muchos de ellos, no cumplen a conciencia o dejan el trabajo a medias.

La propia Iglesia: Los programas de alfabetización sufren si una iglesia está con problemas porque el programa trabaja junto a ella. Algunas iglesias resisten la traducción de la Biblia a su propio idioma porque creen que no tiene mucho prestigio o están acostumbrado a usar el idioma nacional.

Oposición de gobiernos: En los lugares de acceso cerrado, hay mucha resistencia a que exista una Biblia y mucho más a trabajar en la traducción de ella en el idioma de la gente.

Desconfianza del extranjero: Algunos, por su propia cultura, desconfían del trabajo de los traductores creyendo que tienen malas intenciones o se van a “robar su idioma”. Por lo tanto no quieren enseñarles su idioma o no tienen interés de aprender lo que el misionero pueda enseñarles.

Problemas de traducción: Hay comunidades en donde los conceptos abstractos como amor, paz, son muy difíciles de explicar, o expresiones usadas en la Biblia no son fáciles de asimilar para otras culturas. Ante este tema, el traductor debe buscar la mejor manera de traducir el texto sin cambiar el sentido, pero que a su vez sea entendible al lector. Esto genera una mayor demanda de tiempo, y existe la oposición de algunas personas que consideran que estas traducciones son alteradas.