Se pierde mucho Un cristiano de trasfondo musulmán

Se pierde mucho Un cristiano de trasfondo musulmán
Resumen

En todo el Medio Oriente, los musulmanes que se convierten enfrentan a una intensa lucha en su nueva identidad en Cristo. Dejar el islam muchas veces supone la exclusión, el aislamiento y poner en riesgo su propia vida. Seguir a Cristo habiendo sido musulmán puede costar 5 cosas:

Fuente
Revista VAMOS

Su familia: Los parientes directos son los principales perseguidores y los más severos. Dejar el islam provoca vergüenza familiar. En familias moderadas son ignorados o excluidos, de por sí es severo ya que los países de Oriente Medio giran entorno a estructuras familiares. En las familias más estrictas, conlleva a la separación y divorcio forzado, la pérdida del derecho sobre los hijos o incluso el exilio. En culturas con un sentido alto de honor y dignidad, matar al converso es la única forma de eliminar la vergüenza.

Sus amigos: El entorno social los presionan a renunciar a su nueva fe. Por ejemplo, en Irán los cristianos de trasfondo musulmán son considerados impuros, no les dan la mano, ni los tocan o comen su comida. Se sufre de acoso y discriminación en el trabajo si dan a conocer su fe. Incluso encontrar pareja es difícil. En las zonas controlada por DAESH, la única forma para los cristianos de trasfondo musulmán de mantenerse con vida es mantener su fe totalmente en secreto y actuar como si fuesen musulmanes.

Su iglesia: Prácticamente, les es imposible a los cristianos de trasfondo musulmán reunirse en público en una iglesia. En las iglesias registradas en Medio Oriente, los musulmanes convertidos no son bien recibidos porque están vigilados por las autoridades e incluso en ocasiones se les prohíbe aceptarlos en sus servicios. Normalmente, las reuniones de musulmanes convertidos se dan en secreto y en grupos muy pequeños ya que si son descubiertos serán detenidos, encarcelados e incluso torturados.

Su país: Los cristianos de trasfondo musulmán se sienten forzados a huir del país cuando la situación amenaza sus propias vidas. Especialmente, en Irán y la Península Arábiga (Arabia Saudita, Catar, Yemen y Kuwait) donde el exilio es a menudo la única solución. Se estima que existen más cristianos saudíes fuera de su país que dentro. En Iraq y Siria, muchas personas abandonan el país debido a la violencia constante.

Su vida: Los cristianos de trasfondo musulmán pagan el precio más alto. Los musulmanes más estrictos están convencidos de que todo musulmán que abandone el islam debe morir. En países como Arabia Saudita o Irán, esta es en realidad la norma legal. La sharía (ley islámica), reforzada por las cortes islámicas, es la ley oficial en estos dos países. Cualquier “apóstata” del islam es, teóricamente, merecedor de la muerte si el acusado no se retracta. Esta norma se basa en las palabras del profeta Mahoma, según la tradición oral o el hadith: “Cualquiera que cambie su religión, matadle”.

Por Puertas Abiertas www.puertasabiertas.org

 

 

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