
Esther se acercó en una reunión de oración por las misiones y le preguntó lo que se necesitaba para ir al Medio Oriente.
“Todavía hay necesidad de que los cristianos vayan al Medio Oriente a compartir de Cristo y también a participar en el proceso de alentar a los creyentes ahí”, explicó la representante de SIM.
Esther agregó que su decisión de servir en el extranjero no se hizo de la noche a la mañana. Tampoco Dios escribió: “Ve al Medio Oriente” en el cielo para ella, pero cuando tocó una serie de puertas, orando por todo y buscando sabiduría de amigos que la conocen bien, el Señor abrió cada puerta.
Esther, que es maestra de escuela primaria, admite que los amigos no cristianos probablemente piensen que ella está un poco loca. “Quizás secretamente no esperan que esté allí a largo plazo”, añadió ella.
Tristemente, algunos miembros de su familia se han sentido ofendidos por la idea de compartir su fe con otros. “Va en contra de sus suposiciones liberales sobre la verdad, que cada uno de nosotros tiene nuestra propia 'verdad', pero es arrogante afirmar que conocen 'la' verdad”, dijo Esther.
En cuanto a sus padres, ella tiene su apoyo: “Tengo la bendición de padres que siempre me han dicho que el mejor lugar para mí es donde Dios quiera que esté.
Mi hermana también es cristiana y tiene un corazón para las misiones”. Ahora que ha aumentado su apoyo financiero, Esther pasará los próximos dos años estudiando árabe. Después de eso, ella enseñará en una escuela cristiana donde muchos de los niños serán musulmanes. En ese contexto, ella compartirá el amor de Cristo con los niños y padres.
Mientras tanto, ella encuentra que la escuela de idiomas es una experiencia humilde. “Las últimas semanas me han mostrado lo lejos que tengo que ir con el idioma y ¡es un camino muy largo! Pero un amigo me recordó hace poco que mi identidad no depende de lo que puedo hacer sino únicamente de Él”, finalizó ella.
Honrando a Dios a través del deporte
Para Gustavo, el deporte era una gran parte de su vida laboral y social mientras vivía en Brasil, pero cuando se preparó para servir en Turquía, lo consideró como algo que dejaría. Fue durante los primeros 3 años que surgió la oportunidad como algo que no solo disfrutaría, sino que sería parte integral de la obra ahí.
“En Turquía, no hay inhibición cuando se trata de hablar sobre religión y sería difícil encontrar un político que no hable de Dios. Lamentablemente, esto solo ha servido que las personas sean vuelvan más escépticas. A menudo hay un abismo entre las palabras y la realidad. Por esta razón, aunque estamos contentos de las oportunidades diarias y semanales que tenemos para enseñar el evangelio, sabemos que somos observados cuidadosamente para ver cómo lo vivimos”, dijo él.
Desde entonces Gustavo usa los deportes y las metáforas para enseñar el carácter e ilustrar lo que es seguir a Jesús fiel y sinceramente. El tiempo que pasa entrenando con los estudiantes y yendo a campeonatos, son una oportunidad para modelar el evangelio que predica.
“El deporte nos permite alentar a los estudiantes que no tienen éxito académicamente. Me ha dado la oportunidad de alentar a creyentes y nuevos creyentes que juegan en los equipos; Dios es honrado y encuentra placer cuando Su pueblo usa bien sus dones”, dijo Gustavo.
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