
¡El sufrimiento no es la peor cosa en la vida! No tener nada en la vida porque sufrir sí lo es.
Llevar el mensaje de salvación a los musulmanes es emocionante. “Conlleva el dar credibilidad tanto al mensaje como al mensajero. Lleva mucho trabajo, sacrificio y esfuerzo. Lleva tiempo y enfoque, dedicación y resolución”, dijo el Indio Jonás, obrero guatemalteco en el Sudeste Asiático. La persecución es normal a lo largo de la Biblia.
“Es triste que continúe, pero ha contribuido con el crecimiento de Iglesia en muchos países del mundo donde la gente ve que Jesús es digno de ser servido, no importa cuál sea el costo, la obra entre estos pueblos resistentes no son para personas débiles de corazón, pero si Dios te está llamando, Él te empoderará, te fortalecerá, y te guiará por Su Santo Espíritu”, dijo Phillip Kesler de IMB Brasil.
La persecución siempre ha estado y es la forma que Dios usa para hacer crecer a Su pueblo, “el tema es si nos quedamos en el temor o confiamos en lo que Dios va ser. Jesús sufrió persecución, fue rechazado, torturado y lo hizo por amor a nosotros ¿Por qué Su Iglesia no debería de padecer?”, dijo Xiomara, obrera en Chile
La persecución es algo que está escrito, que pasó antes y pasa ahora, “hay un precio que pagar, pero vale la pena pagarlo para que estás personas conozcan a Jesús.
Más allá de orar y pedir que no allá persecución, es pedirle al Señor que nos de valor, que a pesar de, podemos servir, trabajar, no tener miedo, porque Él venció”, dijo Noa Osorio, obrera sirviendo en Uruguay.
“Al trabajar con musulmanes debemos estar conscientes de todo aquello a lo que ellos deben de renunciar cuando niegan su fe: familia, comunidad, trabajo, amigos, incluso su propia vida. En países donde la mayoría son musulmanes, que por limpiar el honor de su familia deciden asesinar a sus hijos que han decido seguir a Jesús”, dijo Marie, obrera sirviendo en Ecuador.
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