
A veces, en la iglesia, tenemos ciertas expectativas de los HTC y olvidamos que son solo niños o adolescentes.
“Así como me sentí parte del ministerio de mis padres, también tuve la presión de ser la hija ‘perfecta’ con las personas con las que mis padres conocían o trabajaban”, confesó una HTC.
A menudo hay expectativas poco realistas para los hijos de los líderes: hijos de pastores e hijos de misioneros; tanto dentro como fuera de la familia.
Existe la expectativa de que las personas en el “ministerio a tiempo completo” y sus familias se comporten “perfectamente”, que sean “sacrificados”, “santos” o “pulcros”. Y se espera que los hijos estén dispuestos y acepten la misión como lo han hecho sus padres (cuando a menudo no participaron en la decisión); así como que estos prosperarán en otra cultura y se adaptarán rápidamente.
Los HTC pueden sentirse como si vivieran en una pecera, siendo observados por todos.
Las expectativas de vivir como los “hijos santos que conocen toda la Biblia” o “los asistentes de sus padres” son etiquetas que no deben ponerse a los HTC; y es una carga aún más pesada de llevar para los millenials, ya que quieren que sus identidades sean claras e independientes.
“Me preguntan seguido si pienso ‘volver a ser misionero’ y respondo que nunca paré, que Dios hoy me quiere en el país que nací y quizás mañana en otro. Pero ninguna condición me hace menos responsable que antes de llevar el Reino de Dios a donde estoy plantado y así, tratar de invertir la pregunta para ayudar a otras personas a comprender la visión”, dijo un HTC.
Parte de la responsabilidad y desafío de instruir a la Iglesia en qué es la misión, recae sobre los misioneros y sus hijos, para mostrar que todos somos llamados a predicar las Buenas Nuevas y que ninguno es más santo que otro.
Dios es quien dirige el destino de quien se queda en su Jerusalén o Judea, va a Samaria o a los confines del mundo (Hechos 1:8); cada uno con su responsabilidad puntual.
Ni estrellas de cine, ni objetos
Vanesa, misionera argentina con OM, nos recomienda:
- Como iglesia: Las preguntas que hagamos, que sean por interés genuino. No son Google; si queremos información del país de donde vienen, se puede encontrar en el internet.
- Tenlos en cuenta mientras están en el campo, envíales regalos o mensajes.
- Como padres: No pongas mucha carga ministerial sobre ellos o esperes que vayan al frente y cuenten su testimonio, se vistan con traje típico o hagan un espectáculo. Si lo hacen, que lo hagan por voluntad propia. No los expongas demasiado.
- Dales espacio para ser niños o adolescentes. Dales espacio para jugar o recrearse.
- Aboga por ellos frente a la iglesia y pon límites sobre su exposición.
Si deseas conocer mas sobre este tema, entra al siguiente link: hijos-de-la-tercera-cultura