Tu hogar está donde está tu llamado

Tu hogar está donde está tu llamado
Resumen

A medida que las personas de todo el mundo oran para enviar obreros al Medio Oriente, otros escuchan el llamado de ir.

Fuente
Revista VAMOS

Para Susana, el llamado llegó tres años después de convertirse. Sucedió durante un viaje de oración en Iraq. Su grupo de oración se dirigía a una ciudad donde pasarían la noche. Sin embargo, debido a que el viaje tomó más tiempo de lo esperado, su conductor decidió quedarse en otra región.

“Recuerdo cuando entramos a la ciudad y nos sentimos como en casa”, dijo Susana. “Esa noche, durante mi tiempo devocional, recibí 3 pasajes del Señor: Mateo 14: 28-29, Juan 21:22 y Mateo 16:24 y sentí que el Señor me llamaba específicamente a esa ciudad”.

Pasarían otros 8 años antes de que el llamado se hiciera realidad, pero Susan dice que nunca dudó de que regresaría. "El Señor me mostró ciertas cosas por las que tuve que trabajar y también fui al seminario bíblico". Cuando regresó a Iraq, estudió árabe durante dos años. En ese momento, ella también aprendió a vivir como mujer en un país islámico conservador. No fue fácil.

"Se supone que las mujeres no deben llamar la atención, especialmente cuando están fuera de sus hogares. Esto fue todo un reajuste para mí, no podía hablar o reír demasiado fuerte”, dijo ella.

Para encajar en la sociedad, Susana también siguió el código de vestimenta de las mujeres musulmanas. Ella usaba una burka y se cubría el cabello. “A veces tenía que usar lithma, el trozo de tela que cubre toda la cara excepto los ojos. Pero esto fue por razones de seguridad”, explica, “especialmente después de que un extranjero recibió un disparo y murió una mañana cuando se dirigía al trabajo”. Aunque el país en donde vive está pasando por conflictos, Susana dice que no tiene la convicción de que Dios quiere que se vaya.

"Es un honor y un privilegio estar aquí durante el conflicto. Nos da a todos los que quedamos oportunidades increíbles para servir a la población local. Hay mucho miedo, desconfianza y desesperanza entre los lugareños.

La pregunta que nos hacen con más frecuencia es: ‘¿Por qué no te vas?’. Muchos locales quieren irse debido a la inestabilidad y les resulta difícil entender por qué elegimos quedarnos, Dios me ha puesto aquí, y para mí, dejar este país es como dejar mi casa. Es un privilegio mostrarles que preferimos quedarnos con ellos durante este tiempo y compartir el amor de Dios por ellos y su país”.

 

 

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