
Creer en Jesús le pudo haberle dado a Pavan paz espiritual con Dios, pero no lo protegió de la persecución. Todo lo contrario. Casi de inmediato, su familia comenzó a perseguirlo por darle la espalda al budismo.
“Toda mi aldea se volvió contra mí. Varios de mis tíos eran médicos brujos y intentaron lanzarme hechizos y me vi obligado a huir”, dijo Pavan.
Finalmente, cuando regresó a casa, fue arrestado y detenido durante cinco días. Su padre convenció a las autoridades locales de que lo podía volver un monje.
“A la fuerza, llevaron a cabo los rituales para convertirme en un monje. Estaba esposado.
Fui amenazado. Enfrenté humillación y peligro, pero confiaba en que nada podía separarme de Jesús”, añadió él.
Pavan permaneció fiel a pesar de aquellos días de pruebas dolorosas. Luego comenzó a plantar iglesias, y ahora pastorea una iglesia donde la música es una parte integral de los servicios de adoración. En la iglesia de Pavan, las canciones continúan llevando a las personas a una comprensión más cercana de Jesús, tal como lo fue con él.
“La música tiene una forma de entretejerse en el tejido de nuestros recuerdos, en nuestra realidad actual y en nuestra esperanza para el futuro. Si bien podemos tener dificultades para recordar un versículo de la Biblia que memorizamos, las letras de las canciones parecen consolidarse en nuestra memoria a largo plazo”, dijo Pavan.
A menudo recordamos canciones que nos animaron en los días oscuros de nuestras vidas y las que simbolizaron la fidelidad de Dios, pero para Pavan y los creyentes perseguidos, las canciones les dan el coraje para permanecer fuertes en la fe.
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