Barreras al evangelio

Barreras al evangelio
Resumen

No existe trabajo evangelístico más difícil que aquel que tenemos que realizar con pueblos cuya religiosidad está mezclada con su cultura.

Fuente
Revista VAMOS

“Hay muchos obstáculos para alcanzar al pueblo judío. Algunos de estos bloques de comunicación surgen cuando los cristianos no toman en cuenta la singularidad del pueblo judío, o no aprecian el daño causado al pueblo judío por el mal testimonio de alguos cristianos”, dijo Manfred Nochomowitz, sirviendo con Ministerios EMET.

Otra barrera ha sido el odio y desprecio hacia ellos se ha convertido en una mancha para nuestra predicación. “Los judíos han transmitido a través de la historia el hecho de que los cristianos también se enfurecieron con ellos. Para la mente judía de hoy la primera impresión que tienen al hablar de cristiano, es pensar en los católicos, sean romanos u ortodoxos, los cuales son los que ejercen el control de los Lugares Santos en Jerusalén”, dijo Jessica Marzucco, sirviendo con Cristianos Unidos por Israel.

Por otro lado, como una medida defensiva, líderes judíos han establecido obstáculos, tanto intelectuales como sociales, para evitar que los judíos consideren los reclamos de Cristo. Estos bloques de comunicación son exclusivos de las relaciones judeo-cristianas.

“Por lo tanto, es necesaria una consideración especial para que la Iglesia se relacione de manera significativa con los judíos. Los cristianos deben tratar con valentía y decisión con tales bloques de comunicación si esperan superar la resistencia y compartir a Cristo con el pueblo judío”, dijo David Harley, coordinador internacional del Movimiento de Lausana.

Pero lo que más ha perjudicado la evangelización de los judíos, y su apertura hacia nosotros, ha sido la misma historia.

“Un reproche que los judíos tienen contra la Iglesia, es la relación errónea de la inquisición con la Iglesia cristiana y el silencio que guardó la iglesia católica durante el exterminio Nazi”, dijo Manfred.

Los errores históricos, las desviaciones doctrinales y los malos testimonios traen consecuencias a la hora de proclamar el mensaje de la cruz a un pueblo que conoce el Antiguo Testamento y posee una cultura legalista, sin ídolos. “Si queremos ganar a los judíos para Jesús, debemos convivir con ellos respetándolos, y predicándoles más con nuestra vida, que, con palabras, aceptando sus costumbres como primer principio de la evangelización”, añadió Jessica.

 

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