“Los espíritus nunca nos amaban”

“Los espíritus nunca nos amaban”
Resumen

Cuando nos enteramos de la trágica costumbre de los Hewa, ellos creen que hay espíritus malignos en el interior de algunas de sus mujeres o niños y que la única manera de deshacerse de los espíritus es matando a las mujeres o niños.

Fuente
Revista VAMOS

Al entéranos de eso, nos dolía el corazón. No podíamos creer que asesinaran a su propia gente de forma brutal. Y nos preguntamos, ¿Qué hacemos aquí? ¡Esta cultura de autodestrucción nunca va a cambiar!

Tratamos de decirle que se detengan, pero ellos afirmaban que estaban en lo correcto, porque estaban siguiendo las costumbres de sus ancestros, en verdad pensaban que estaban haciendo bien porque al matar a alguien con un espíritu maligno creían que salvaban a la aldea de la enfermedad y la muerte, y que vivirán para siempre.

Ellos pensaban que al hacer esto, ellos podrían poner en mutua armonía a los espíritus de la selva y de los antepasados, y como resultados les iría bien en la cacería, las trampas siempre atraparían presas.

Cuando vimos que estaban aprisionados en esto, sin ninguna esperanza. Nos costó trabajo quedarnos, era difícil amarlos.

Entonces, ¿qué fue lo que nos hizo volver a ellos vez tras vez? Fue el poder la Palabra.

Dios dice que Su Palabra tiene poder para cambiar vidas. Nos dimos cuenta que nuestra compasión no era suficiente para permanecer aquí.

Dios tuvo que trabajar en nosotros para darnos un amor especial, es el amor de Cristo lo que nos impulsa y Su perdón.

Reconocimos que Él estaba ofreciendo ese mismo amor a los Hewa, la comprensión del amor de Cristo, nos ha hecho volver una y otra vez.

Si vieran cómo se emocionan cuando les decimos que Cristo los ha amado, tanto que quiso pagar su rescate, tomar sobre sí su castigo, pagar su deuda de pecado.

Cuando entienden el amor de Cristo, no quieren hablar de nada más. Uno de sus pasajes favoritos es Juan 3:16, entre ellos dicen: “¡Este amor de Dios es increíble! ¡Los espíritus nunca nos amaban! Pasamos nuestras vidas aplacando, apaciguando y manipulando a los espíritus para sobrevivir, para existir, nuestros espíritus nunca nos amaban, se burlaban de nosotros, nos estaban matando, pero Dios nos ama y nos da vida. Estamos maravillados de esta verdad”.

Otro de sus pasajes favoritos es Romanos 8: Nada nos separará del amor de Dios. Desde que descubrieron el amor de Dios no han dejado repasar estos pasajes.

Por Jonathan Kopf de la Misión Nueva Tribus en Papúa Nueva Guinea

 

 

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