
“Nuestra cultura individual nos roba la visión para la oración colectiva. La Escritura nos enseña, en el libro de Hechos que en la Iglesia todos oraban juntos.”
Ps. Daniel Henderson, sirviendo en California
COMIBAM Internacional a través de un equipo de investigación cuyo enfoque fue descubrir las fortalezas y debilidades del movimiento misionero Iberoamericano reveló que sólo un 33.5% de los misioneros en el campo tienen un grupo de intercesión en sus iglesias de origen, y el 50.5% no lo tienen, pero saben que de alguna manera sus iglesias los apoyan en oración.
“Personalmente creo que esto es algo en lo que no sólo deberíamos meditar, sino hacer algo al respecto”, dijo Edson Salazar de COMIMEX.
Tener un equipo de oración, es de gran apoyo en la labor misionera. Es tan importante contar con un equipo de oración que nos sostenga.
“Mientras parte de nuestro equipo está en un viaje exploratorio, la otra parte está en el país orando por ellos.
Tengo un equipo de oración específico para el trabajo que realizo con un grupo no alcanzado dentro de mi país, ellos son personas de diferentes países apasionados por alcanzarlos; así que, armamos un grupo en el cual podemos compartir como va nuestro trabajo y pedir oración por temas específicos. Dentro de este grupo contamos con una persona que ya está por salir al campo y hemos estado apoyando en oración por su visa”, dijo María de Impacto Mundial en Ecuador.
“Cuando me conecto a las redes sociales y hay un mensaje, diciéndome: “hermano estoy orando por ti.” Si ellos no se doblaran ante Dios nunca sentirían la carga de orar y de bendecir tu vida”, dijo Coke Hernández, misionero chileno.
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